VERSOS QUE ILUMINAN... PALABRAS QUE QUEMAN

sábado, 28 de febrero de 2015

"La poesía es revolucionaria" de FRANCISCO ALVERO CANTA El Juglar Del Amor Y La Libertad


 
 "La poesía es revolucionaria"


de FRANCISCO ALVERO 

"El Juglar Del Amor Y La Libertad"


Trozo de vida cotidiana
Que construimos a diario
Porque creemos en nosotros
Y en nuestras manos

La poesía es revolucionaria
Pues ha de revolucionar
Al que la escribe como al que la lee
Si la sabemos escuchar

Manantial de amaneceres
Nos devora su vigencia
Despertándonos a actuar
Por justicia y libertad

Con clarísima postura
Sembrada en nuestro pecho
Aportando aires frescos
en corazones y mentes

Utópica y concreta
Forma de ver la vida
Siempre urgente e inquieta
La poesía se manifiesta

"la poesia esta de pie para vencer a la muerte "

(Juan Gelman - Poeta compañero Argentino)










"La poesía es el punto de intersección entre el poder divino y la libertad humana"
Octavio Paz.














Trovador



Bernart de Ventadorn, trovador medieval occitano según un manuscritodel siglo XIII sobre la música trovadoresca.
Los trovadores (del idioma occitano trobador, pronunciado [truβa'δu]) fueron músicos y poetas medievales, que componían sus obras y las interpretaban, o las hacían interpretar por juglares o ministriles, en las cortes señoriales de ciertos lugares de Europa, especialmente del sur de Francia, entre los siglos XII y XIV. La poesía trovadoresca se compuso principalmente en idioma occitano;1 y generó el concepto socio-literario del amor cortés (fin'amor).

Historia y literatura[editar]

Orígenes[editar]

Los trovadores, personajes mayoritariamente de la nobleza, con sus canciones amorosas sobre todo, pero también con sus composiciones de propaganda política, sus debates y, en definitiva, con su visión del mundo, muestran el inicio de una historia cultural y política con una variedad que no se encuentra en ningún otro documento de la época. Su literatura, además, será una de las fuentes básicas de la poesía que durante siglos se cultivará en Europa occidental. Incluso en el siglo XX, autores catalanes como Josep Vicenç Foix (1893-1987) no se pueden explicar del todo sin conocer aquello que compusieron estos escritores de los siglos XII y XIII que cantaban por los pueblos.

El estudio de los trovadores se incluye habitualmente dentro de la historia de la literatura occitana. Escribían en una variedad culta del idioma provenzal antiguo(lengua poética de los trovadores), que surgió en Occitania a finales del siglo XI y se extendió por el occidente europeo, sobre todo en Cataluña y el norte de Italia, conformando una literatura de una unidad importante en un momento en que las diferencias entre el provenzal y el catalán eran poco notables. Así, en la plenitud de su producción literaria ―siglo XIV y parte del siglo XV― en Cataluña, un mismo escritor usaba el occitano en su obra poética, y el catalán en la prosa. Esta situación pervive hasta la obra de Ausiàs Marc (1397-1459). La tradición literaria de los trovadores aún tuvo vigencia en parte de la poesía catalana del siglo XX, tanto con respecto a los aspectos formales como de contenido, representando una de las bases esenciales de la lírica catalana.
Conviene esclarecer la diferencia entre trovador y juglar. El trovador era un poeta lírico, por lo general de condición social elevada, que se acompañaba de una melodía fija y cuyo texto se fijaba por escrito y no se transmitía con variantes, además de que no necesitaba utilizar sus facultades artísticas como medio de vida. El juglar, sin embargo, llevaba una vida ambulante, recitaba con una entonación específica pero no melódica, memorizaba los textos e incluso improvisaba a partir de determinados motivos temáticos, podía ayudarse de la mímica y la dramatización; características que lo convierten en uno de los máximos representantes de la literatura detransmisión oral de carácter folclórico o popular. No obstante, en ocasiones es posible confundirlos o reconocer individuos que reunieron las dos tipologías. De modo muy esquemático, suele asociarse al trovador con el autor (creador), y al juglar con el actor (intérprete).2 Ambos se sintetizarían en la cultura musical del siglo XX con la imagen del cantautor.

Etimología[editar]

Entre las diversas posibilidades etimológicas de la palabra «trovar», la más adecuada es la de ‘inventar o crear literariamente’. Hace falta distinguir en esta época el significado de dos palabras que en nuestros días se usan sin ningún matiz diferenciador: poeta y trovador. El primero era aquel que escribía poesía en latín, en cambio el segundo lo hacía en una lengua romance.
La misma etimología tiene la palabra «trovero», aplicada a la persona que hace trovos (cantos tradicionales del sureste español). .

Los trovadores

Grabado de trovador condenado al patíbulo.Doctrinal du Temps Présent de Pierre Michault(hacia 1490).
Entre 1110 y 1280 se registran unos 450 trovadores de idioma occitano.3
Pierre Riffard —citando a clásicos como Marroux, Roubaud y A. Moret—, menciona entre los más notables trovadores cátaros a Pierre Rogier de MirepoixBernard Mir y Guilhem de Dulfort, y a Chrétien de Troyes (desde 1164) como máximo representante en lengua de oil. También incluye el fenómeno de los «minnesänger» germanos (1170 a 1340) y a los poetas del «stil nuovo» como Dante y Cavalcanti, insistiendo en el aspecto esoterista de la obra trovadoresca de Chrétien y Dante.4
Asimismo, se han considerado trovadores personajes como: Guillermo de Poitiers, el Papa Clemente IV, no siendo Papa, sino antes de ser arzobispo de Narbona y obispo del Pueg, conocido como Gui Folqueis,5 o el rey de InglaterraRicardo Corazón de León (que antes de presidir la corte inglesa fue duque de Aquitania y conde de Poitiers), Pedro el Grande y Federico III de Sicilia; a diversos personajes de la nobleza como el catalán Guerau de Cabrera, o a individuos de origen humilde, como Marcabrú, que empezó como juglar. Entre las mujeres trovadoras («trobairitz»), casi siempre de la nobleza, destacó Beatriz de Día.

Cancioneros[editar]

Los cancioneros son unos documentos ―en total se conservan 956 (y se han destruido 8)― que constan habitualmente de tres apartados: vidas, razones y composiciones. De algunos trovadores únicamente se incluían las poesías sin ninguna otra referencia.
  • En el primero apartado se explicaba la vida del trovador.
  • En el segundo, las razones por las cuales había escrito determinado poema. Esta información no solía ser frecuente.
  • Por último, figuraba el propio poema, en 256 casos con la melodía correspondiente.
En estos documentos se conservan 2542 poemas y versos, que a veces se repiten en diferentes cancioneros y a veces se atribuyen a diferentes trovadores. En cuanto a las biografías las hay de todo tipo: extensas o cortas según el cancionero, reales o inventadas, como se ha podido comprobar al compararlas con otros documentos de la época.

Estilos poéticos[editar]

La poesía trovadoresca se manifestaba a través de estilos (o trovas) diferentes:
  • Trova leve (o plana): expresión sencilla, palabras no complicadas ni de doble sentido, ausencia de recursos estilísticos difíciles. Pensamientos claros que puede captar fácilmente un auditorio variado. Este es el estilo más utilizado, sobre todo en los sirventés.
  • Trova hermética: hay varios tipos: caro, oscuro, sutil, delgado, cubierto..., según lo expresen los propios trovadores en sus composiciones, sin especificar las características. Los dos más habituales son los siguientes:
    • Trova cerrada: trova hermética basada en la complicación de conceptos, el abuso de la agudeza, un lenguaje a menudo de argot (que ofrece problemas de interpretación en la actualidad, no tanto, seguramente, en el momento que se escribió). Marcabrú lo usó con frecuencia.
    • Trova rica: el hermetismo se basa en la complicación de la forma, que busca la sonoridad de la palabra y por lo tanto usa un lenguaje difícil, con rimas extrañas, etc. Arnaut Daniel fue el gran maestro de este estilo.

Influencia en Europa

Personajes similares aparecieron en otras regiones de Europa. Ya se ha mencionado Cataluña y el norte de Italia, cuya trova estaba íntimamente relacionada con la provenzal. En el norte de Francia, en la región de lenguas de oïl, y en Inglaterra aparecieron los trouvères o troveros, en Alemania los Minnesänger y en el occidente de la Península Ibérica las cantigas galaico-portuguesas.

Géneros trovadorescos[editar]


Grabado representando a la muerte llevándose a un trovador (derecha) y a un abogado. La Danse macabre; París: Guy Marchant, 1486.
La poesía trovadoresca era sobre todo de temática amorosa, pero también podía centrarse en aspectos políticos, morales, literarios, etc. A continuación hay una clasificación no exhaustiva de su literatura dividida en tres apartados: los géneros condicionados por la versificación, en los que se tienen en cuenta los aspectos métricos y no la temática, que solía ser amorosa; los géneros condicionados por el contenido, que es el apartado más variado y extenso; y los debates entre trovadores, es decir, aquellas composiciones en que dos trovadores se enfrentan a través de un diálogo con una temática variada.






  ¿DÓNDE QUEDÓ EL TINTERO Y EL JUGLAR, POETA?
¿Por qué sendas andará el juglar poeta,
aquel que solía escribir los versos juglarescos,
utilizado por los juglares medievales
en los cantares de gesta?
Compuesto por tiradas monorrimas,
de rima asonante, de versos largos,
en los que predominaban
los de catorce sílabas.
El verso estaba dividido en dos partes
... hemistiquios, separados por una pausa,
cesura.
¿Dónde estará ahora el juglar de banqueta,
que solía escribir sus versos
sus poemas narrando la historia
de su tiempo y de sus antepasados?
¿Qué senda tendrá trazada?
Quizás cambió a coplas de pie quebrado,
o, ¿a soneto acaso?
Tal vez le gustó más escribir en la senda de Soneto,
estrofa constituída por catorce versos,
endecasílabos, ordenados en dos cuartetos
y dos tercetos.
Será verso, prosa, o rima;
décima o vergel;
copla o redondilla.
Será lo que sea, aún lo sigo
extrañando si no le miro.

Elizabeth Pastrana










Recuerdo para Homero Manzi  

El poeta que no fue ni oficialista ni opositor, sino un revolucionario

El autor de letras de tangos que se convirtieron en verdaderos himnos porteños, fue también un orador de barricada que se pronunció siempre a favor de los más humildes. En el arte y en la vida caminó por la vereda de lo popular.

El poeta que no fue ni oficialista  ni opositor, sino un revolucionario
Le tocó vivir un tiempo difícil de vasallaje y miseria popular, de artes exóticas y gobiernos reaccionarios, de banderas enfangadas y "próceres" traidores. Pero él supo encontrar las respuestas y erguirse junto a su pueblo para empujar, "de prepo", a esa historia nuestra, a veces remisa y reculadora.
Vino de su Añatuya callada y desvalida y se metió con su espíritu poblado de versos en un Boedo mistongo que se derramaba en cafetines, lustrabotas y mendigos hacia esa Chiclana amenazada siempre por la inundación. Allí caminoteó atardeceres con Cátulo Castillo, Julián Centeya y el "loco" Papa y allí resolvió en largas conversaciones con Jauretche su dilema shakesperiano trasladado al suburbio: "¿Ser hombre de letras o hacer letras para los hombres?". Allá estaba la Academia y el galardón literario, el premio municipal en la solapa y la cátedra momificada. Aquí, la fidelidad al Barrio de las Ranas, a las pibas de Alsina, a Pompeya con su farol "balanceado en la barrera" y "el codillo llenando el almacén", al Boedo legendario donde se mezclaban el caudillo radical Pedro Bidegain y aquel Eufemio Pizarro que "con vaivén de carro…/ cruzaba los ocasos / del barrio pobretón". Y Homero Nicolás Mancione desdeñó la fama oligárquica para grabar su perfil como Homero Manzi optando por el mundo de "las chatas entrando al corralón", chapaleando barro bajo el cielo de Pompeya herido de lonjas rojas, con sus gorriones y fabriqueras, con el eco de un bandoneón –"mariposa de alas negras"- brotando del último organito de una ciudad entristecida.
En ese camino, sus "versos para los hombres" acunaron a la Negra María, consolaron a la mulata abandonada, invocaron al Papá Baltasar en nombre de los chicos pobres, eternizaron al viejo ciego del violín y a aquella Malena "con voz de sombra", en el paisaje indeleble de un "Sur paredón y después". De este modo, estampó una radiografía carreguiana de personas y aconteceres de la realidad, tan humildes y por eso, precisamente, tan importantes.
Asimismo, en el terreno político, Homero también eligió la vereda popular, despreciando las canonjías que el ofrecía el radicalismo alvearizado, para lanzarse a la aventura de FORJA, aquel 29 de junio de 1935, porque sabía que "éramos una Argentina colonial" y ansiaba una "Argentina libre". La soberanía popular, la nacionalización de las empresas extranjeras y la reivindicación de los derechos de los trabajadores se hicieron punta, una y otra vez, en su vozarrón lanzado al viento en la tribuna esquinera –modesta tarima de cajoncitos de cerveza- donde chisporrotearon luminosas verdades en la sombría noche de la "Década infame".
Aquel que calificaba a la piel de una muchacha como "magnolia que mojó la luna", se transmutó entonces en orador de combate: "Nos quieren hacer creer que hay una cosa intocable en la economía: el gran capital… Nos quieren convencer que el ferrocarril apenas da ganancias a sus accionistas… Hay que crear mentalidades  opuestas y nacionales que frente a esa lamentación digan sencillamente esto: ¡¡¡QUE SE VAYAN A LA PUTA QUE LOS PARIÓ ESOS ACCIONISTAS!!!".
Así batalla en la catacumba forjista, en esa época en que la tisis roe los pulmones de las mujeres que pedalean en la "Singer", cuando los rufianes controlan la calle Corrientes y las adolescentes desaparecen del conventillo atraídas por "las luces del centro". Y así se consustancia cada vez más con su pueblo. Por esa razón, en 1947, reencendiendo su vieja fe del auténtico irigoyenismo, brinda su apoyo a la caravana popular desde su perspectiva de "revolucionario", amigo del Pueblo, al que expresa en sus versos y a quien acompaña ahora en su nuevo camino jubiloso: "Quienes nos tildan de opositores se equivocan. Quienes nos tildan de oficialistas también. Nos somos oficialistas ni opositores. Somos revolucionarios… Perón es el reconstructor de la obra inconclusa de Hipólito Yrigoyen".
Poco después, la muerte le punguea el corazón en el sanatorio Costa Boero y se despide "lleno de luces y dolores… que integran mi cortejo final de despedida". Sin embargo, aún hoy, cuando en la radio en un tallercito del suburbio o en la disquería noctámbula de la calle Corrientes, florecen otra vez sus versos "con un perfume de yuyos y de alfalfa/ que nos llena de nuevo el corazón", parece como si el Homero indoblegable se pasease todavía con su cara redonda y sus ojos limpísimos de niño –esos por donde "su frente triste de pensar la vida, tiraba madrugadas por los ojos", como diría Cátulo Castillo- para mantener viva la canción y encendernos, de nuevo, la esperanza. «


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