•  FEBRERO 27, 2013  /
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“Buscamos una condena ejemplificadora”
Entrevistamos a Pablo Ferreyra, quien está impulsando el juicio contra los autores materiales e intelectuales del crimen de su hermano Mariano y nos cuenta en qué etapa se encuentra el proceso judicial. Además habla del problema del trabajo tercerizado, de la juventud y la militancia, y de la importancia de disputarle la Ciudad de Buenos Aires al macrismo.
Marea: Ya pasaron más de dos años del asesinato de tu hermano, ¿en qué etapa está el juicio?
Pablo Ferreyra: El juicio está en la recta final. La última declaración la realizó Cristian Favale, acusado de haber formado parte de la patota que asesinó a Mariano. Allí dejó claro que existe un pacto de silencio con la burocracia ferroviaria, ya que acusó de los disparos a uno de los testigos protegidos. Pedraza y Fernández tienen que ser considerados instigadores del homicidio, por eso los familiares pedimos penas máximas tanto para los autores materiales como para los autores intelectuales.
M: ¿Ahora estamos en el momento de los alegatos?
PF: Sí, será posiblemente de lo más largo del juicio. Van a ser veinte alegatos, contando el del CELS. A los alegatos se les realizan réplicas, la devolución de esas réplicas, y eso va a llevar alrededor de un mes. Luego los jueces tienen una semana para deliberar. Con eso calculamos que en abril terminaría la primera etapa del juicio, cuando condenen a los asesinos de Mariano, para quienes buscamos una condena ejemplificadora.
M: ¿Después viene el turno de los responsables políticos?
PF: La idea es que este proceso no termine acá; también está la causa por los sobornos contra Pedraza y otros funcionarios de la Unión Ferroviaria y de la Secretaría de Transporte. Por eso es interesante pensarlo como un ciclo. Si logramos la perpetua a Pedraza y a los autores materiales, este caso sería un ejemplo. Además vamos a seguir siendo querella en las demás causas, como los sobornos o las tercerizaciones del ferrocarril.
M: Aprovechando que hablás de tercerización, ¿cómo impactó la muerte de Mariano y el juicio en esta cuestión?
PF: La tercerización es un tema que cobró más visibilidad a partir de la muerte de Mariano. Se habla de tercerización incluso en medios donde se trabaja en esas condiciones. El Ministerio de Trabajo se tuvo que hacer cargo de los tercerizados del Roca, que fueron unos tres mil, pero por fuera de ese caso no hubo mejoras en las condiciones laborales generales. De hecho, al día de hoy aparecieron nuevos nichos de tercerización en el Roca. Una cooperativa que se llama “Eva Perón” está tercerizando gente para limpieza, desmalezamiento, pintura; sin medidas de seguridad, con químicos corrosivos. Esto demuestra que materialmente la situación no ha cambiado.
M: ¿Por qué no hubo avances?
PF: Uno de los problemas es que no hay un estudio cuantitativo de la tercerización en Argentina. Justamente estamos terminado un informe con el grupo CIFRA sobre tercerización en empresas privatizadas. Estamos buscando los pocos datos que hay para darle protagonismo a los informes. Con esos datos vamos a tener un buen insumo para hacer una campaña contra la tercerización a lo largo del año. Consideramos que este es el marco histórico para hablar de tercerización, teniendo en cuenta que vemos el avance por derecha que puede haber en 2015. Por eso pensamos que es momento de utilizar el discurso por momentos progresista del gobierno y decir: “Bueno, hay cinco millones de puestos de trabajo, veamos qué tipo de trabajo es, si es digno, completo, precarizado”.
M: En vistas de que el juicio está en su etapa final, ¿cómo creés que impactaría una sentencia fuerte sobre una campaña contra la tercerización?
PF: Nuestro objetivo es empezar a discutir la precarización del trabajo ahora. Es un tema que ya está visibilizado y la sentencia puede ayudar a mostrar que la tercerización y el asesinato de Mariano están intensamente ligados. El móvil político del asesinato de Mariano era proteger el negocio millonario que le genera la tercerización a la Unión Ferroviaria y a Pedraza mismo. El alegato que presentamos va a ser altamente político, se va a insistir mucho con la tercerización en el ferrocarril. Queremos que se entienda bien que el trasfondo y el elemento que termina de homogeneizar los elementos que llevaron al asesinato de Mariano es la tercerización.
JUVENTUD Y MILITANCIA
M: Mariano era un joven militante, ¿cuál es tu opinión sobre la juventud y la militancia, de lo que tanto se habla últimamente?
PF: La juventud es el periodo en que uno está movilizado, con mucha energía, al servicio de causas que considera justas; ahí se ve que la militancia y la juventud están netamente ligadas. Yo tengo un armazón y una estructura legada del 2001. Incluso me referencio antes. Milité en los años 90 contra las reformas estudiantiles del menemismo. Aun así, el gran sismo es el 2001, que genera esa ruptura, permite pensar que nosotros somos los portavoces del cambio. El 2001 abrió una crisis tan grande que nos permitió pensar en otra forma de hacer política. Se comenzaron a aprovechar herramientas autogestivas, o a ver a los partidos de izquierda para ocupar lugares en el poder. Desde 2003 en adelante las organizaciones crecieron a la sombra de un proceso que se viene dando desde lo estatal, donde el discurso oficial habla de la juventud. En ese caso veo que es interesante ver cómo toda la juventud sale a las calles, aunque sea desde lugares ideológicamente opuestos.
M: ¿A Mariano también se lo puede ubicar en aquel quiebre?
PF: La militancia de Mariano también se referenciaba en el 2001. Su muerte nos mostró un límite hasta para el kirchnerismo: si muere un militante joven, sea de la tendencia política que sea, tenés que repudiarlo. Por eso es hasta contradictorio que la muerte de Mariano haya sucedido entonces, en un momento en que la juventud y la militancia están tan referenciadas. Hay que ver si la reacción social a su asesinato, y la posible condena social y judicial, no tienen que ver con que sucedió en el periodo cuando la militancia de los jóvenes se reivindicaba desde el discurso oficial. Además, hay una franja que empezó a militar en los últimos años, incluso yo me siento referenciado en esa juventud que está empezando a buscar algo nuevo. Es una juventud que busca por fuera de los viejos aparatos y las viejas fórmulas. Veo que este es el momento de la militancia joven, es la oportunidad de ser los cuadros del futuro.
NUEVOS CAMINOS ...
M: ¿Cómo ves las perspectivas de esa nueva militancia en la Ciudad de Buenos Aires, en función del enfrentamiento con sectores de la derecha como el macrismo?
PF: Creo que no hay que subestimar al macrismo. Si bien tiene una propuesta de gestión mala, con contenido bajo, es atractiva. Además el PRO tiene una tendencia juvenil. Ahí hay que pensar cómo motorizamos una fuerza joven, de izquierda, junto a los sectores populares. Para eso hay que ver qué tipo de votantes apoyan al PRO. No es suficiente con denunciar a la derecha, ni con decir que somos cientos de militantes en la calle. Eso ya lo hizo el kirchnerismo y no le alcanzó para penetrar en los ciudadanos de Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires hay que pensar en una alternativa de gobierno seria. Hay que pensar la educación, la salud, el transporte, incluso la inseguridad. Todos son ejes que el kirchnerismo ha dejado pasar porque claramente no está disputando la Ciudad. Para nosotros como jóvenes sería preocupante y altamente nocivo seguir pensando que esta es la ciudad que nos merecemos.
M: ¿Para vos cuál es el desafío más grande para una fuerza de izquierda que se proponga disputar la Ciudad de Buenos Aires?
PF: A esta altura, hay una voluntad de hacer un replanteo por fuera del discurso de la marginalidad que propuso siempre la izquierda, con consignas netamente testimoniales. Evidentemente todos queremos avanzar hacia un camino donde la equidad y el socialismo sean más que palabras, pero para eso necesitamos etapas intermedias y, obviamente, hay problemas políticos y ejes que el gobierno de la ciudad o el nacional no toman. Tenemos que ver la forma de salir de lo netamente testimonial, para eso hay que pensar la Ciudad desde abajo, desde nosotros. El desafío es ver cómo la podemos cambiar y construir la Ciudad que nos merecemos.


Cuando Envar El Kadri sonreía el día cambiaba

Categoria: 
POLÍTICA Y SOCIEDAD
Por: Martín El Lakkis
"...Y cuando nos tocaba perder, perdíamos. Calladitos, nomás. Avergonzaditos, nomás. PERO DE PIE. Con la “mirada desafiante” como decían las crónicas policiales".
Los hijos de Perón fuimos duros y tiernos, serios y jodones, dialoguistas y “apretadores”, enamoradizos y olvidadizos, cantores y gritones, apresurados y retardatarios, pobres y pobrísimos.
Nosotros, pobres de solemnidad, pobres vinimos al Movimiento, pobres lo servimos aún cuando millones pasaron por nuestras manos, y pobres seguiremos hasta el día en que nos vayamos a jugar con el Viejo arriba en alguna nube.
Pobre ejemplo le dejamos a quienes, por ser los “nietos de Perón”, tendrían que saber que la política no es un medio para enriquecerse ni servirse, para trepar y trepar.
...Los hijos de Perón seguimos creyendo que es realista pedir lo imposible; ó que podemos alcanzar las estrellas aunque estén muy altas; ó que “se puede y se debe” vivir como hermanos..."
[Extracto de “Envar El Kadri. Historias del Peronismo Revolucionario”]
Hola que tal. Qué lindo que me estén leyendo. Quiero agradecerles de antemano. Realmente siento que mi recompensa es saber que puedo hacer que al menos una persona que no me conoce personalmente pueda encontrar algo para rescatar de lo que escribo. Y que pueda quizás sentirse conmovida por alguna parte de mi texto. La batalla que libramos hoy por hoy más que nunca y como siempre es cultural, y fundamentalmente son los medios alternativos los que nos sirven de trinchera. Las redes sociales y el “boca en boca”  y por excelencia las paredes son nuestro diario callejero. Tenemos la posibilidad ocupando las paredes de dar nuestra versión de los hechos. Me encanta la frase “Mientras los medios sigan mintiendo, las paredes seguirán hablando” ó “Los medios son de la oligarquía, las paredes del pueblo”. Uno da la lucha del día a día porque siente la presencia de aquellos que lo dieron todo, incluyendo sus vidas, por mejorar e igualar un poco más el mundo. Por poner su granito de arena, igual que nosotros.
Siempre que el pueblo oprimido quiso ponerse de pie y defender su dignidad conquistando derechos la oligarquía local y el poder mundial atentaron buscando una especie de " héroe”. Un asesino a sueldo de honores, dinero y aplausos de los autores materiales de las masacres a lo largo de la historia. Héctor Benigno Varela fue un general asesino que llevó a cabo la tristemente famosa matanza de la Patagonia. La historia es sencilla y repetida. Las tierras fueron robadas a los pueblos originarios y repartidas entre empresarios extranjeros. Un apretado grupo de latifundistas. Cuando Gran Bretaña empezó a comprar la lana en Australia y Nueva Zelanda, los oligarcas que robaron esas tierras a sangre y fuego empezaron a reducir personal y bajar los bajísimos salarios sumados a condiciones esclavas de trabajo como es costumbre en los patrones rurales.
Se llego a un acuerdo con la Sociedad Rural de Santa Cruz, dirigida por el español Ibón Noya -a su vez presidente de la ultraderechista Liga Patriótica Argentina- pero la patronal rompió el acuerdo y entonces hubo huelga y resistencia. El general Varela traicionó a " Facón Grande", uno de los líderes de la resistencia de los trabajadores. Le envió una carta para negociar, y lo fusilo de 4 tiros como era su cobarde costumbre, hacía la seña de 4 con la mano. Por gracia de un compañero de los asesinados benigno varela murió tras recibir 4 tiros, como le gustaba a él. Esta masacre salió a la luz gracias a la investigación del historiador Osvaldo Bayer. Entonces su majestad exigió que se hiciera algo con la revuelta, Yrigoyen mando una expedición al mando de benigno varela. Unos 1.500 trabajadores -excepto Soto, que se fugó a caballo a Chile- fueron asesinados por fusiladores y fueron enterrados en fosas colectivas y anónimas. A algunos les hizo cavar su propia tumba. Hay que repudiar a ese asesino de Benigno Varela, quien fue condecorado por los autores intelectuales de la masacre. La oligarquía.
. «Como fusilar había sido un oficio agotador, llegó el momento del descanso. Varela no era nada zonzo y el 17 de febrero de 1922 autorizó a sus hombres a ir al prostíbulo de San Julián mientras aguardaban el barco que los transportara a Buenos Aires», rememora Bayer.
La única derrota de los vencedores es el título del último capítulo del relato y allí Bayer cuenta: «Se avisó a Paulina Rivera, dueña de la casa de tolerancia La Catalana, de que iban a ir los soldados. Pero cuando éstos se acercan al lupanar la dueña les dice que las cinco putas se niegan. Ellos lo toman como un insulto al uniforme de la Patria. Conversan entre ellos, se animan y a la fuerza tratan de meterse dentro. Pero salen las cinco pupilas con escobas y palos y los enfrentan al grito de "asesinos", "porquerías" y "con asesinos no nos acostamos". El alboroto es grande. Los soldados hacen gestos de sacar la charrasca pero retroceden y cruzan a la acera de enfrente. También les gritan "cabrones malparidos" y -según el posterior parte policial- otros insultos obscenos propios de mujerzuelas». Todo esto según la investigación y las palabras del propio Bayer en una entrevista en “Crónica”. Las mujeres fueron detenidas luego y liberadas después. Una gran historia de coraje que ya tendrá su lugar en las crónicas.
En eso de reivindicar estamos. Con el tema de ocupar la calle con nuestros mensajes se me ocurrió, con la proximidad del aniversario del campamento de Taco Ralo, realizar un homenaje a los compañeros, fundamentalmente a mí paisano Envar El Kadri.
En 1968, las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) instalaron un campamento integrado por 14 guerrilleros (13 varones y una mujer), denominado "El Plumerillo", en la localidad de Taco Ralo, provincia de Tucumán, con el fin de realizar entrenamiento militar. El 19 de septiembre fueron atrapados por la policía. Después de la detención los militantes denunciaron haber sufrido torturas. Se tomó como una derrota en el momento, pero un año después vino el “Cordobazo”, una Verdadera Victoria. Habia que reivindicar a los compañeros en un “muralazo”.
Entonces en una hermosa noche de debate informal en la unidad básica plantee el tema del mural. La idea gusto mucho, y como la mayoría de actividades que realizamos con mi agrupación, un integrante es quizá el que tiene la idea, pero recibe todo el apoyo incondicional de los compañeros. Y todos tiramos para el mismo lado, es el conjunto el que triunfa, nadie es feliz solo. Se hizo la invitación en la reunión del consejo del Pj de la comuna 13. De Envar puedo destacar que fue expulsado del liceo que cursaba porque no cedió su “Razón de mi vida” para que sea quemada junto con las demás. Que lucho por la vuelta del general Perón y hasta fue preso en 1960 hasta 1963 por ello. Su militancia fue solidaria generosa y sacrificada. Que nació en El Líbano, mismo lugar donde nació mi abuela paterna, ella conoció a mi abuelo en el barrio porteño de colegiales, habiendo nacido uno en Siria y la otra en El Líbano. Y que pensaba que había que hacer una autocrítica a nuestra militancia, ver definitivamente al compañero como un hermano, darle el verdadero significado a la palabra “ Compañero ”.
Todo listo para el homenaje. Me comuniqué con un gran compañero, Leandro, él está haciendo un documental sobre Envar, y tiene mucha información. Es además una leyenda viviente de los murales en el barrio, y de la resistencia desde una revista barrial. Fue uno de los integrantes del staff de la inmortal “SUBURBIO CLANDESTINO”. Para la confección de ese pasquín primero se pintaban las ilustraciones, después se escribían las notas a máquina, y luego se sacaba fotocopia y se abrochaba. La “buena vieja forma de hacer política” todo lo contrario de la “mala forma vieja de hacer política”. La “buena  vieja forma” de hacer una revista. Leandro enseguida me dijo que si entusiasmado entonces el proyecto ya tenía un poco más de espalda. Había que buscar una pared y se nos ocurrió que teníamos una en el barrio que estaba ocupada por un cartel en forma ilegal. Explico brevemente, la calle Comodoro Rivadavia en el barrio de Núñez es un paseo de murales artísticos callejeros. Nosotros hemos hechos muchos murales en el barrio a lo largo de la historia, y un día amablemente un vecino nos dijo; - si ustedes sacan este cartel que está en forma ilegal y pintan uno de sus lindos murales les pago la pintura- . Claro le molestaba la basura que generaba el cambio de carteles, que el mismo debía limpiar mientras otro lucraba con su alquiler. Entonces se nos prendió el bombillo. Ahora había que sacar el cartel. Entonces nos dimos cita el jueves 18 de septiembre, un día antes de la realización del mural. Con 4 compañeros de fierro que siempre están, dos de ellos hermanos míos nos encontramos a la hora señalada en el lugar indicado. Fueron dos horas de vivir en los 70. Esperando a los compañeros ya en el lugar, tomamos algo y comimos algo matando la espera. Cuando llegan los compañeros fue todo muy rápido. Desatornillar los 8 grandes tornillos que unían el cartel con la pared y cedería y entonces solo se soltaría. La mejor parte viene ahora, dos de los tornillos estaba falseado y hubo que usar barreta. Objetivo cumplido. La pared había quedado más limpia que la que estaba al lado descubierta.
Solo hubo que blanquearla al otro día y “san se acabó”. Uso esta frase que utilizo Máximo Kirchner en su brillante discurso ante 40000 personas porque me encanto como habló. Me renovó aun más la esperanza. Demuestra que hay proyecto para rato y que si no pasa lo que nosotros deseamos en 2015 pelearemos desde la calle. De las bases como nunca dejamos de hacerlo. Pero con más ganas. Emotivo hasta las lágrimas fue el momento en que dijo “esta gente complica el pago soberano de una deuda contraída por una dictadura que se llevo a los papas de muchos de mis compañeros”. Un escalofrío recorría los cuerpos, parecía que estaba hablando Néstor. Tu padre también dio la vida para abrirnos los ojos Máximo. Néstor nos recordó, con su sacrificio lo que significa dar hasta la propia vida por el otro. No le entró el corazón en el pecho por tanto amor. Grashias Neshtor.
Para nuestra sorpresa asistió al evento Andrés Avellaneda, compañero de Envar y fundador junto a él del FAP. Lo primero que dijo es que estaba muy emocionado y se notaba en la cara, vino con sus dos hijos, dos militantes Cristinistas. Contaba que a el le toco vivir otro tipo de militancia otra generación que la nuestra. Le toco ser parte de una militancia para recuperar la democracia y la libertad, y que la etapa de hoy es distinta, que nos tocó una etapa más dura y mas difícil que toda lucha por la liberación nacional. Cuenta que ellos no sabían lo que era la democracia, salvo por lo que leían en libros. Que eran los niños mimados de Perón y Evita, los únicos privilegiados. No sabían que la democracia era el acceso a un salario justo, a inclusión social,  a libertad de pensamiento, acceso a salud, educación, que la mujer votara, y a muchas medidas más para el pueblo. Las cuales el kirchnerismo lleva cabo con defectos y virtudes. Gracias Cristina por los cojones que tenés. Y ellos mamaron la doctrina peronista por sus padres. Se reincorporan a la lucha porque sus padres les dijeron que se había perdido la democracia. Que buscaban 3 cosas darle organización a su bronca, darle estrategia a su coraje y darle armas a su decisión de luchar. Por eso nacen las FAP. Por eso taco ralo, pero que en el momento fue esa la opción  que hoy por hoy es solo el amor, sin armas, otro tipo de resistencia. Cuenta que Ongania usurpa el traje de San Martín y ahí surgen las FAP. Cacho El Kadri, “LA NEGRA” AMANDA, GUSTAVO REARTE, CARLOS KARIDE, EDUARDO SALVIDE. Son algunos nombres de los kumpas que no están físicamente. Habían fusilado a Valle y habían masacrado en León Suárez, se habían llevado a Vallese. En 1966 se preparan para una ofensiva mayor y ahí surge la organización armada. Sale a la luz un 19 de septiembre. Una etapa distinta, y nos dijo con mucha humildad pero mucha firmeza que los jóvenes tenemos la obligación de no dejar caer las banderas, tenemos q consolidar la democracia buscar formas para que la democracia nos sirva hoy como un salto hacia el futuro. 30000 desaparecidos, 105.000 muertos desde el 75 al 83 nos costó la revolución. Que busquemos la forma superadora para la democracia, que nadie impida que llevemos adelante lo sueños, las utopías, las ganas de mejorar la vida. Que ese es el sentido de las FAP por eso nacieron. Que sus cuerpos envejecen, que son sus huesos reventados a golpes los que empiezan a flaquear, pero no pudieron hacer mierda nuestras convicciones y entre lagrimas pudo esgrimir;  - Ganamos. Y cuenta que Cacho dice cuando fuimos derrotados en una etapa, que perdimos que no pudimos hacer la revolución, pero tuvimos tenemos y tendremos razón en intentarlo y ganaremos cada vez que un joven lea estas líneas y sepa que no todo se vende y no todo se compra y tenga ganas de cambiar el mundo. Y hace poco tiempo en el “Homero Manzi” en un homenaje a Cacho dijo que si estuviera vivo diría que eso pertenece al pasado, con esa sonrisa picara que tenia diría; -triunfamos estamos construyendo la revolución. Triunfamos los jóvenes. Cuenta Andrés que la masacre que ellos sufrieron fue necesaria para que surgieran los traidores y nosotros surgimos para reivindicar a los grandes héroes traicionados y olvidados hasta hoy. Que no podemos dejar que la sangre derramada sea negociada. Que somos los millones que Eva dijo que seriamos. Que esto no se detiene que hubo que recuperar los sindicatos usurpados por traidores asesinos en aquella época, habían vuelto los milicos, los enemigos, que Eva dijo que había  que temer a los de adentro más que a los de afuera. Por Evita capitana y por Perón general decía la marcha. Que ellos hicieron retroceder a Levingston, Ongania, y Lanusse que el enemigo aprendió, volvió transformado pero no pudieron matar las raíces revolucionarias de las nuevas generaciones que brotó con toda la fuerza. Que no descansaremos, que estemos alertas y vigilantes que el enemigo está golpeando. Se viene una nueva etapa de resistencia.
El mural quedó hermoso. Todas las agrupaciones de la comuna se hicieron presentes. Y todos con muchas ganas y aportando su granito de arena. Gracias a todos. Andrés Avellaneda cerró diciendo una frase hermosa de Cacho, “porque estoy enamorado de la vida tengo fé en la victoria”. El triunfo está asegurado con la lucha. “Sobre las cenizas de los traidores construiremos la PATRIA  de los humildes”. Viva taco ralo carajo y la lucha de todos los que dieron su vida por el otro.
“La Jotapé nació en los barrios, luchando contra la represión, haciendo huelga, metiendo caño, dando la vida por Juan Perón...”
  

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Yegua y Groncha alteró el mundo de las redes sociales con una propuesta provocadora. Entrevista a sus creadores.
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Por Yael Crivisqui
Yegua y Groncha es un personaje que circula por las redes sociales. Tiene cuenta de Facebook,Twitterun blog y una página de internet. Se trata de una reivindicación del conurbano como la verdadera mirada del país y el reconocimiento a la “cuestión popular” partiendo de las propias historias, familias y espacios de quienes integran el proyecto.
La búsqueda de lo que atesora la intimidad y el erotismo que se amplía poniendo el cuerpo para defender la libertad, son las bases  de este colectivo artístico que más ha agitado las redes sociales en la actualidad. Entrevista a los creadores de Yegua y Groncha.
Construcción y autodeterminación
APU: ¿Podemos decir que el surgimiento de Yegua y Groncha es consecuencia de la realidad de la última década?
Yegua y Groncha: Nos preguntamos, en realidad, si Y&G no alcanza ahora el nombre y la forma después de un proceso vital, familiar, artístico, es decir, existencial, que venía constituyéndonos desde siempre. La última década ha permitido materializar y visibilizar preocupaciones y deseos que han sustentado nuestros empeños más vitales, incluso aquellos que apenas estaban esbozados, aquellos que recién nos fueron dados a conocer ahora cuando el terreno dio fertilidad a la inquietud. No todo lo deseado tuvo en su momento la cualidad clara de una idea o de un proyecto en el pasado. A veces sí, y hablaba en ocasiones, mucho más de una añoranza de lo que se desconocía que de una frustración o el fracaso de la vida.
En nuestro trabajo artístico hubo lugar siempre para un pedido, o un ruego: ofrézcanme un mundo más deseable, ¡por favor! También hubo circunstancias para la decepción. En el revés, un latido, una aspiración que fue alcanzando la posibilidad de alojarnos, o de vernos arrojados quizá, a un soliloquio testimonial; de un “me gustaría tanto que…”, pasamos a un “ahora sí”, ahora sí hay lugar para el latido de mis sienes. O también, ahora me han otorgado sienes en las que batir mi sangre.
APU: Desde que Y&G comenzó a alborotar el mundo de las redes sociales, tengo la sensación de que el mensaje que se emite a través de cada imagen, al público lo atraviesa de maneras muy diversas. Ahora bien, más allá de las interpretaciones de la gente, ¿Y&G, efectivamente, “juega” con el libre albedrío o pretende dar un mensaje puntual?
Y&G: Lo que opera en la imagen, en las palabras que la acompañan, es un latido que interroga sobre el libre albedrío que se nos impone mucho más que el que nosotros ejecutamos. Somos libres de autodeterminar qué y cómo decir contemplando siempre la idea de una alteridad. Nosotros en los otros nosotros y en los otros más allá de nuestro universo de representación. Hay ejecución de sometimiento e interpelamos los atributos fáciles de cualquier adhesión o rechazo: los nuestros sobre todo. Obrar sin atenernos a nuestros propios intereses, sólo individuales, es libertad. Obramos en representación de nosotros y de otros que nos representan. Obramos, por llamar de algún modo a la acción de vivir y sentirnos artistas, porque nos han dado condiciones de posibilidad y queremos también propiciarlas. Pensamos la libertad como un espacio abierto y en tensión: recibe e interroga, se interroga, relaciona símbolos, cuerpos, materiales de época, instrumentos políticos.
“Porque sí”, “porque me da lo mismo”, “porque se me antoja”, son expresiones de un afuera que nos sujeta a representaciones que nada tienen para decir más que la sumisión a formas y coyunturas políticas muy alejadas de un tipo de sociedad más justa y plena.
Se puede construir la felicidad como un espacio en sintonía con los otros, sí. Eso es autodeterminación más que libre albedrío.
¿Un mensaje puntual? Sí, el de un empecinamiento. No desconocer ni olvidar la defensa permanente de la condición humana en un mundo que amenaza con dejar al sujeto fuera de su propia figura. Ser un sujeto digno, expresado, feliz, sin apremiantes condiciones que lo degraden ante un mundo injusto en el que el “bien” (entendido como el poder de unos sobre otros) apenas remite a la satisfacción de unos pocos en detrimento del resto.
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APU: En  este proyecto caben muchas cosas: el peronismo, la patria grande, la sexualidad, el humor y el cuerpo de la mujer. ¿Hay un proceso, si se quiere,  a través de estas premisas,  de reconstrucción o revisión cultural, social, política y de estereotipos?
Y&G: Hay una dinámica que articula vida y trabajo. Revisa, cuestiona, ser ríe, parodia, ironiza. Se construye. Si es una reconstrucción o no será objeto de quién interpreta o se guarde la libertad de hacerlo. Nosotros construimos mundo en esa articulación de cuerpo en el decurso de los hechos sociales, políticos, humanos. Y cuando decimos construimos mundo, hablamos de una creación que aspira a delimitar qué queremos –bien en plural y en expansión-, y que nos parece que no. Es una creación que intenta des-hablarnos. Dejarnos desnudos de tanta repetición, de tanto molde vacío. Mostrar. Y donde no mostramos con la obra, ser sujetos de conquistas identitarias cada vez más genuinas o, en realidad, menos determinadas por lo valores asfixiantes de una sociedad tan proclive a dejarse hablar y tan inerme frente al poder implacable de los animadores que propician fiestas antropofágicas. Llamamos así a toda actividad que traga la posibilidad de toda alteridad. Ser consumidos por modos de representación que van desde la sexualidad a la modalidades del amor y los vínculos.
Erotismo, críticas y el bien común
APU: ¿Cuál es el modo en que tratan el erotismo?
Y&G: Nos gusta citar a Bataille cuando dice: “La transgresión no es la negación de lo prohibido, sino que lo supera y lo completa”; en este sentido nuestro trabajo aborda el erotismo como el instrumento “vital que se opone” para verter sobre lo quieto, sobre el anclaje desbordado y fijo de lo sexuado, un soplo de ironía sobre los patrones inmóviles. La literalidad nos acosa, y jugamos con ella para debilitar su incidencia en la conformación de los vínculos en sociedad. Un no a la obediencia sin más nos guía. No hay preceptos ni grafía que pueda determinar qué es lo erótico en cada quién. Son múltiples los estímulos que pueden componerlo. Lo explícito pone en escena lo que no está allí e impulsa los modos de abordaje de la vida, de las pasiones, de todo imaginario o fantasía sobre una vida en oposición a la violencia. En este sentido, nos expresamos eróticos.
Y sí, Y&G, vive en estado de éxtasis. Alegría, fuera de sí y en unión con el afuera. Esos momentos, en su conjunto hablan de un movimiento erótico que dialoga con todas la salientes de la vida, y que la política como gran territorio de conquistas, aún en nuestros desacuerdos, posibilita abandonar la violencia de lo sexuado para fundar imaginarios que no excluyan lo sagrado entendido como todo aquello que no execra toda función corporal del hombre. Toda.
Erotismo del sueño. De la imaginación. Del paso que aspira a otro. Del cuerpo que abraza a un otro, pero siempre hay un testigo fuera de la escena que se deja abrazar también. Dar lo que se desea porque otros lo desean y porque nosotros mismos lo deseamos: ¿hay algo más erótico?
El pie de la letra es una patada permanente a los patrones impuestos.
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APU: Imagino que habrán recibido alguna crítica desde los sectores más conservadores del feminismo, como así también, del mismo peronismo…
Y&G: Intentar interpelar las posiciones de ciertos paradigmas instalados, claramente conlleva diferentes críticas, algunas con cierto peso o discutibles, otras sin la más mínima posibilidad de consenso. El diálogo de la política y el erotismo, la búsqueda de un lenguaje diferente, a veces provocador, a veces desde la exposición del cuerpo, intenta bucear en aquellos espacios que quedaron velados por un peronismo en muchos casos “santificador”, especialmente en el papel de la mujer con personajes casi místicos. Podríamos decir que “sexuar” estos personajes es una forma de humanizar y quitar ese velo.
La otra crítica constante, la que ya desde la palabra refiere a un concepto súper instalado desde el feminismo y los medios de comunicación, es la idea de la “cosificación”. No solamente desde algunos sectores conservadores sino también desde algunas corrientes feministas, las cuales defienden y abogan por la libertad femenina, pero paradójicamente se enojan frente a “mi” propio uso de “mi” libertad. Escuchar repetidamente las ideas de que “hay un tipo detrás”, como si yo no pudiese elegir qué hacer desde mi conciencia, culmina finalmente en  su propia contradicción. Es conocido el papel oprimido de la mujer desde principios de la historia, y nosotros apoyamos fervientemente la lucha de la igualdad en todos los sentidos. Ahora bien, si la igualdad tiene que ver con la libertad, ¿por qué se pone en tela de juicio mis propias decisiones, mis propios deseos?
Es un momento de revalorización de la mujer, de la mujer latinoamericana también desde la política y esto les molesta a muchos. Latinoamérica como un motor inevitable de un cambio universal, también.
De todos modos, la mayoría de la gente que nos critica, no se toma el tiempo de mirar el recorrido de nuestro trabajo, de interpretar las ironías o leer lo que publicamos. Les molesta, los agobia la exposición, como si el desnudo que están mirando se multiplicara en su propio pudor.
APU: ¿Buscaron trabajar desde la masividad  o para determinados ámbitos?
Y&G: Es la vieja imagen de la piedra en el agua una idea propagadora de sentidos. Allí, en lo puntual cae y se propaga. Aspiramos a congregarnos en el sueño. En el bien común, como dirían.  Es masivo el capitalismo, la religión. Es masivo el consumo de estupefacientes. La masividad iguala de un modo transparente e indistinto. Una razón de diversidades en conjunto podrían subvertir los modos de la elite que determina gustos, adherencias, sofisticaciones, consumo, modos y adultera cualquier capacidad de alternancia.
Arriba, abajo, por encima, por debajo. Preferimos una encarnación que haga foco en uno y se derive en derechos y bienes en una planicie sensible a la transformación amorosa de la sociedad.
Ir más allá de las redes sociales
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APU: ¿Tienen pensado traspasar la pantalla y llevar a Y&G a incursionar en otros lugares?
Y&G: El tema de las redes sociales termina encerrando hasta las propias ideas. Y nuestra idea es poder ir más allá especialmente en el trabajo con el otro. Salir a la calle, planear estrategias de comunicación diferentes son parte de las ideas que venimos trabajando.
Por lo pronto nos estamos yendo a Rosario en breve donde programamos unas charlas en la Universidad, estamos armando una muestra de fotos y terminando el libro que será una suerte de “cierre” a un trabajo que hacemos hace dos años.







QUEMAR DESPUÉS DE LEER



YEGUA & GRONCHA EN SIETE PUNTO CERO TV / CN23"

INFONEWS

 

 

YEGUA & GRONCHA: EL EROTISMO PERONISTA YA TIENE FORMATO DE LIBRO

* por Diego Pintos. para INFONEWS

El colectivo artístico encabezado por la particular creación de esta suerte de musa de la militancia, editó un libro con sus trabajos. "La buena leche peronista" contiene postales con el material fotográfico realizado por esta agrupación, y fue presentado en formato de sachet. Mirá las imágenes.







360 TV PRESENTACIÓN DEL LIBRO "YEGUA Y GRONCHA: LA BUENA LECHE PERONISTA"

Programa de Luis Delía y Leo Cofré




Cultura Colectiva

 

 

“NOS ENCANTA QUE LAS COSAS QUE PODAMOS DECIR SEAN PARTE DE LO QUE MUCHOS PENSAMOS SIN PREJUICIOS”

* por Yael Crivisqui para AGENCIA PACO URONDO

Yegua y Groncha es un personaje que hace furor en las redes sociales, con una estética que combina conurbano bonaerense, la sexualidad y, por supuesto, el peronismo kirchnerista.
El viernes 12 de diciembre, a las 19 hs en Querida Elena, PI y Margall 1124, La Boca, CABA, se estará presentando el primer libro del colectivo artístico “Yegua y Groncha”. La invitación es abierta a todo público y es más que tentadora: “Su asistencia será recompensada con una Picada Nacional y Popular con vino en riguroso Pingüino”.
Además, se asegura al consumidor de “La buena lecha peronista” (el libro en cuestión) que “podrá disfrutar de la más alta calidad de la leche peronista y que constará de siete diferentes sabores  para su familia o para engalanar la noche con amigos. Con el respaldo del Proyecto Nacional y Popular.  Fuente de energía y vigor que reconforta deliciosamente porque incluye Lactobacilos K para proteger su cuerpo y estar ¡Siempre en forma!”.  Del libro y la prestación, justamente, hablamos en esta entrevista.
APU: En la nota anterior, cuando les pregunté si tenían pensado traspasar la pantalla, anticiparon que estaban trabajando en el libro que sería  “una suerte de cierre a un trabajo que hacemos hace dos años “.  Ahora bien: ¿Cómo arranca la idea de llevar a Yegua & Groncha a formato papel? Y ¿por qué la elección como nombre de “La buena leche peronista”?
Y&G: Llevamos trabajando con el colectivo un poco más de dos años, por lo cual, sentíamos que era el momento de plasmar de algún modo el proceso de lo que se fue construyendo y cómo nos fuimos construyendo también nosotros como grupo. Salir un poco del formato "redes sociales", activar cuestiones de contacto con la gente, destacar la palabra además de la imagen, nos convocaba a buscar alguna alternativa diferente, casi como excusa, casi como una nueva línea de propuesta.  De algún modo un cierre de un período signado por las manifestaciones políticas que destacamos y la posibilidad de un nuevo espacio frente a lo que vendrá.
La idea del libro en sachet fue aportada por un amigo que, claramente, concuerda con nosotros en su rebuscado cerebro infantil. Terminó cayendo por su propio peso la idea de plasmar el nombre con "La buena leche peronista" y conciliar la estética y las secciones con las 7 diferentes leches que proponemos para la ocasión. No falta la "Larga Vida Premium", pero tampoco la "Descremada Vencida". Todo en un mismo envase.








MARKETING AL PALO CON "LA GLADYS"



* por Gustavo Yuste para LA PRIMERA PIEDRA
El próximo 12 de diciembre se presentará el primer libro del colectivo artístico Yegua y Groncha, Yegua y Groncha: La buena leche peronista, en el teatro Querida Elena (Pi y Margall 1124) en el barrio de La Boca, donde aseguran que van a terminar “emborrachados hasta la coronilla”. El libro viene presentado en forma de sachet, el cual “es un juego irónico con el erotismo, la política, la buena leche peronista”. El proceso de trabajo de un libro con 100% de contenido en grasa, el crecimiento de Yegua y Groncha a lo largo de este año y mucho más en esta entrevista sin filtros.

Ahora mismo usted podrá disfrutar de la más alta calidad en leche peronista para su satisfacción. Siete diferentes sabores para disfrutar en familia para engalanar su noche entre amigos, con el respaldo del Proyecto Nacional y Popular./Fuente de Energía y vigor que reconforta deliciosamente porque incluye Lactobacilos K para proteger su cuerpo y estar ¡siempre en forma!/En cada sorbo de las cremosas leches que se incluyen en el envase usted podrá degustar el encanto y el encanto de una historia./¡Un seguro peronista para su salud elegido por más de la mitad de los argentinos!”, reza la ¿contratapa? del sachet que contiene las 50 postales del libro “La buena leche peronista”. Hay siete gustos distintos: Entera, Descremada/Vencida!, De Exportación, En Polvo, Cultivada, Larga Vida Premium y Condensada (Todo en vitaminas desde 1946); todos para el paladar de los ojos que vean cada imagen abriendo el juego típico de Yegua y Groncha: la provocación, la ironía y el juego.
-¿Qué se va a encontrar la gente con el libro “Yegua y Groncha: La buena leche peronista”?-El juego de la provocación es constante en lo que hacemos, creo que esa va a ser la primera impresión. El otro día, por ejemplo, fuimos a una entrevista en el programa de Luis D’Elia, alguien que provoca todo el tiempo, y nos dijo “hoy me siento yo provocado, intimidado. Mirá que provocarme a mí no es fácil”. Esa es una buena muestra de lo que va a pasar cuando lo abran quizás.






Promocionando el evento de "Yegua & Groncha, la buena leche peronista"




INFONEWS

 

 

YEGUA & GRONCHA: LA MUSA ERÓTICA DEL PERONISMO

* por Diego Sampayo / Fotos: Diego Pintos. para INFONEWS

En una época en la que Facebook y Twitter se erigen como un nuevo actor a la hora de marcar la agenda política nacional a la par de los diarios y canales de noticias, el colectivo artístico Yegua y Groncha llegó a las redes sociales para desacartonar la política y parodiarla desde un concepto erótico y satírico. Peronismo, desnudez y provocación conviven en un proyecto visual que busca reivindicar la doctrina justicialista, la mujer latinoamericana y la cuestión popular, desde el conurbano bonaerense.
“No me genera mucho trauma desnudarme”, advierte desde el inicio Noe, la actriz principal que se pone en la piel de la Yegua y Groncha. Chiquitita y sutil, pero muy llamativa, cuenta que se inició en el teatro independiente como actriz y que, tras 15 años de remarla, comenzó a trabajar junto con el fotógrafo Max Letcher, para después poder darle vida a una serie de imágenes que -si bien nació como una propuesta estrictamente erótica-, decidieron expandirla. Exploraron un nuevo terreno al agregarle a las provocadoras producciones un tinte político. “El gran chiste de la política y el erotismo. Nos planteamos armar un personaje para mover a través de las redes sociales que contara nuestra historia, nuestros orígenes, pero con contenido político", explican. 
Aquello que empezó como un proyecto under entre cuatro amigos (a Noe y a Max se le unieron dos colaboradores más) que se viralizó por las redes sociales, rápidamente ganó seguidores y detractores. El colectivo de Yegua & Groncha difunde su arte principalmente a través de cuentas de Facebook, Twitter, un blog y un sitio web. Según detallan sus creadores, el proyecto no se duerme en los laureles del nudismo y la coyuntura política sino que busca reivindicar la “cuestión popular” sin ningún tipo de prejuicios ni fronteras.
“Queríamos laburar la cuestión irónica y el humor desde un águlo nuevo, que nunca se hubiera hecho. Nos veníamos politizando intensamente, y comenzamos a meter símbolos y consignas peronistas detrás del erotismo. Nos cuesta definirnos como erotismo en sí; se trata de una cuestión muy popular. El grupo de fotografía está formado por familiares y amigos nuestros. Como locaciones de las fotografías generalmente utilizamos el entorno de nuestros familiares, en el conurbano, que son nuestros orígenes. Y en otros casos las hacemos en nuestra casa-estudio", especifican los artistas. 
Yegua y Groncha tuvo su bautismo de fuego en los medios con una entrevista publicada en el suplemento Ni a palos. Desde el colectivo Y&G pensaron que sería apenas un recuadro, pero la sorpresa fue mayúscula cuando al comprar el diario advirtieron que eran nada más ni nada menos que la portada del suplemento. "Cuando comenzamos a hacer ruido, a ganar seguidores, no nos pesó para nada. Nos gusta que esto sea popular. De todos modos, tenemos menos prensa que la mierda", bromearon.
INFOnews: ¿Se les acercó alguien del mundo de la política cuando el proyecto ganó fama?
Yegua & Groncha: Sí, nos contactaron varias agrupaciones políticas para felicitarnos por el trabajo pero también para que trabajáramos con ellos, pero decidimos desestimar esas propuestas. Nosotros somos peronistas, es muy claro de qué lado estamos, pero no podemos resignar la libertad artísitca que tenemos por cobrar un sueldo, perderíamos la esencia. Tenemos nuestros límites bien claros. Lógocamente tenemos una gran relación con miles de organizaciones, hacemos trabajos de onda, difusiones, pero preferimos seguir trabajando así. Ya tenemos el estigma de que somos de La Cámpora y nos tildan de “Planeros”. Nos llama gente que trabaja para algún político en campaña que quiere trabajar con nosotros, pero no nos interesa.
IN: ¿Y cuál es el límite artístico de Yegua & Groncha? ¿Con qué no se permiten hacer humor?
Y&G: No nos reímos de cualquier cosa. Hay cosas que no nos causan gracia. El tema de la muerte, la inseguridad. No nos da risa el motochorro (Gastón Aguirre, quien fue registrado por un turista mientras lo asaltaba), ni los linchamientos. la violencia explícita no nos causa gracia. Escribimos una nota o difundimos un comunicado, pero no ironizamos con esos temas. No es nuestro estilo. 
IN: Es esperable que tengan detractores tanto dentro del peronismo como fuera del movimiento.
Y&G: Sí, a veces son más los mismos compañeros los que quizá se ofenden, o nos atacan desde el lado del feminismo. A veces es divertido porque hay gente sensible dentro del kirchnerismo a la que le parece políticamente incorrecto todo esto. Algunos se indignaron cuando hicimos la foto de la malla con las manos de Perón. Son tiempos diferentes, ese tema es algo mítico ya. Por ejemplo, yo no podría jugar con la figura de Néstor. Pero lo de Perón es otra cosa. Y desde el feminismo, quienes nos criticaron terminan siendo más machistas que Cacho Castaña. Confunden desnudo con cosificación. Nosotros jugamos con el culo, el cuerpo, nos divertimos con eso, pero no lo vendemos como una cosa, se trata de un hecho artístico. Las cosas terminan confundiéndose, pero no es así.
IN: ¿Cómo se difunde un hecho artístico de estas características en los tiempos de las redes sociales, donde todo es tan fugaz?
Y&G: Tenemos muchísimos seguidores en Facebook, pero hay mucha gente que no comprende el proyecto. Sabemos que lidiamos con un público que mira todo por dos segundos y listo, se van. No se detiende a contemplar la obra, los detalles, el contexto. A veces nos autocensuramos para que no nos denuncien y nos bloqueen la cuenta. Quizá sólo hay una determinada porción de gente que le da a la obra el tiempo que merece. Pero la calidad de las fotos en Facebook es horrible, y en Twitter no podés escribir nada, las fotos las tenés que abrir. Por eso nos manejamos más por la página web.
IN: Más allá de la reinvindicación peronista y popular, siguen una agenda de la actualidad en las producciones. ¿Cómo hacen para ajustarse a la agenda mediática?
Y&G: Nos interesa mucho la pelea con Clarín, los fondos buitre, la Ley de Medios, pero a veces se pierde un poco en la coyuntura la mirada más popular, más amplia. Queremos rescatar eso, no sólo quedarnos en la imagen. Utilizamos la televisión como inspiración. Sólo para sintonizar el canal TN un ratito, luego de los discursos de Cristina en cadena nacional. Miramos las columnas que posteriormente hacen Marcelo Bonelli y Nelson Castro, por ejemplo, y nos resultan geniales, muy graciosas. De todos modos, intentamos no ser tan obvios. Queremos relajar la mirada, no queremos caer en la militancia extrema. Está bueno transitar el medio del camino aunque estés claramente de un lado.
IN: ¿Les llegó alguna oferta desde la televisión?
Y&G: No, nunca nos contactaron de los programas denominados "militantes". Pero de todos modos no nos interesa mucho, vamos por otro lado. Quizá sí participaríamos de un debate específico, pero no nos interesa ese tipo de militancia. A veces hay mucha autopaja kirchnerista que no nos interesa. Quizá nos atrae más la radio que la televisión, más allá de qu eseamos un proyecto netamente visual.
IN: ¿Les molesta ser tildados como "agrupación kirchnerista"?
Y&G: Les hacemos chistes a algunos periodistas, algunos son muy obvios. Pero no nos ensañamos con nadie. Cuando hicimos la remera de Luis D'Elía que decía "Amor amor amor", algunos medios decían que el kirchnerismo vendía las remeras a través nuestro, nos tildan de "artistas K". 
IN: Tras el éxito en las redes sociales, ¿Cómo sigue la historia de Yegua & Groncha?
Y&G: Seguiremos mostrando nuestra obra por el interior del país, donde nos inviten. Queremos acercar las producciones fotográficas y abrir debates inesperados, más allá de lo artístico y lo político. Hace un tiempo fuimos a una universidad en Rosario que no se caracteriza por ser oficialista y la respuesta fue muy buena. Nos felicitó gente que quizá no tenía nada que ver con el peronismo y se copó con el arte, entendió la propuesta. También participamos de muestras de arte erótico, pero tampoco buscamos encasillarnos, no sólo se trata de esto. Además nos interesa hacer radio, a pesar de que el proyecto es súper visual. Y en diciembre presentaremos el libro de la Yegua & Groncha, que reúne muchas producciones. 
Desde el arte, el erotismo, la cuasi pornografía y la política partidaria, el colectivo artístico de Yegua & Groncha siempre se las ingenia para provocar. Una reacción inmediata, una fantasía sexual, un llamado a la unión nacional y popular, o tan sólo una reivindicación del peronismo de la vieja escuela. "Nos encantaría hacer producciones con Alberto Samid, o Guillermo Moreno, sería genial. Siempre tengo la fantasía de que un día Cristina, en medio de un discurso, muestre una foto nuestra y diga '¿Qué es esta bosta?'. Ahí sí que no sé qué haríamos. Si llegara a hablar mal de nosotros, cerramos todo", ironiza Noe. 





REDACCIÓN ROSARIOEL ESLABÓN



KITSCHNERISMO EN LA UNIVERSIDAD

* por Roberto Retamoso para EL ESLABÓN

El viernes 3 de octubre cumplí la misión periodística más importante que realicé en mi vida: El Eslabón me envió a cubrir la presencia de Yegua y Groncha en la Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario. Demás está decir que lo de más importante tiene que ver tanto con el medio como con el asunto de la nota.
No caeré en la redundancia de explicar por qué tiene que ver con el medio. En consecuencia, iré rectamente al asunto del que debí ocuparme. Como muchos lectores ya saben, Yegua y Groncha es un personaje del mundo virtual, más precisamente de la red Facebook. Allí apareció hace un tiempo, acaso ya más de un año. Desde un primer momento, a través de su muro, se presentó como una mujer joven, investida de una imagen sumamente erótica, con rasgos que la definían como perteneciente a los sectores populares del Gran Buenos Aires. Por otra parte, esa mujer provocativa y sensual, se manifestaba abiertamente kirchnerista, a través de un discurso humorístico y satírico, donde lo político era menos una palabra acartonada que un decir chispeante, de barrio y esencialmente groncho. Primera conclusión para quien se acercaba a su muro: esa imagen que no eludía los estereotipos de la cultura popular, y por momentos kitsch, no podía ser tomada en serio. O en todo caso, si se trataba de buscarle seriedad -que podía haberla, y mucha- no se iba a encontrar en el plano de lo manifiesto de sus imágenes, sino a nivel de los sentidos implícitos o connotados de su discurso humorístico (como ocurre, por otra parte, con todos los discursos satíricos y de humor político).
Yegua Y Groncha combinaba, así, en la red, erotismo, política y humor en una fórmula singular extraordinaria. Sus intervenciones generalmente eran coyunturales, para participar de las grandes cuestiones de la agenda política: por poner algunos ejemplos recientes, hay una donde luce una remera que dice Argentina o Buitres, u otra que reproduce la célebre frase el peronismo será revolucionario o no será, tachando el adjetivo revolucionario y poniendo en su lugar desakatado. Todo esto tamizado con imágenes que remiten a costumbres gastronómicas -el chori, el tetra-, íconos culturales como Gardel, ambientes domésticos propios de barrios humildes del Gran Buenos Aires, y la constante del erotismo, audaz, provocativa, transgresora, sin perder de vista los valores femeninos del personaje, en las antípodas de las mujeres-objetos que pululan en las revistas chimenteras y amarillistas.
Debo confesar que soy seguidor de Yegua Y Groncha desde hace varios meses, y que suelo postear en su muro, generalmente para aplaudir sus iniciativas. Una de ellas, lo recuerdo muy bien, consistió en fotografiarse mostrando sus axilas con vellos, lo que generó una encendida polémica entre quienes criticaban esa actitud por desagradable y antiestética, y quienes la defendían. Yo milité entre los segundos, afirmando que en su caso la exhibición de esos vellos la hacía más deseable para los ojos de los muchachos peronistas. Creo innecesario aclarar el sentido irónico y paródico que suponían esos posteos. Lo cierto es que Yegua Y Groncha es un personaje que nos permite jugar en la red, para encontrarnos de un modo lúdico con lo mejor de las tradiciones y la cultura del pueblo peronista, y posibilitar a través de ese juego que despleguemos nuestras opiniones, nuestras miradas y nuestro pensamiento crítico acerca del presente, del pasado y del futuro de Argentina y del mundo. Me parece que no es poco.
Pero bueno. Una cosa es el personaje virtual, y otra cosa el personaje real. Por eso, cuando marché rumbo a la Sede de Gobierno de la Universidad, me sentía un poquito ansioso. En primer lugar, quería saber si ella sería la misma en la realidad: suele pasar, y eso lo saben todos aquellos que alguna vez han concertado una cita a través de las redes sociales, que la persona con la que se encuentran no coincide con la imagen fotográfica, discursiva o imaginaria que se había construido en la pantalla. Por otra parte, entrarían a jugar otras variables: podría escuchar su voz, y ahí descubriría si me gustaría o no lo que diría, incluso si me gustaría o no el timbre y el tono de esa voz. En fin, demasiados interrogantes y muchas incertidumbres, que, felizmente, se disiparon ni bien comenzó la actividad en la universidad.
La actividad estuvo organizada por Antrópolis Rosario, un emprendimiento dedicado al estudio y promoción de las culturas populares, y la Secretaría de Integración y Desarrollo Socio-Comunitario de la universidad. Ello significó que nuestra alta casa de estudios, como suele decirse, fue capaz de abrirse a una manifestación habitualmente ignorada por los estudios académicos. De ese modo, al comienzo del acto se ubicaron en el estrado, cual disertantes, tres de los integrantes del colectivo que produce el personaje de Yegua Y Groncha, y la actriz que la encarna, poniéndole el cuerpo a sus representaciones en Facebook.
Fue así que hablaron de lo que significaba el proyecto, del sentido que tenía para ellos, explicando que no eran militantes de ninguna organización política, y que tampoco se trataba de un trabajo rentado. Cobramos sólo por nuestros laburos profesionales, aclararon, para aventar cualquier sospecha al respecto. Ya en ese momento de la actividad la que más se destacó fue ella, a la que seguiremos llamando Yegua Y Groncha, porque la consustanciación entre actriz y personaje es total, lo cual me resultó maravilloso: sentí, en ese momento, que lo que hasta entonces había sido un personaje virtual, se convertía en una persona real, por obra y magia del arte de ese colectivo y por la entrega con que esa mujer le daba vida a su personaje.
De manera que Yegua Y Groncha ahora tenía volumen, voz y movimiento; era una mujer de verdad. Demás está decir que su voz me pareció maravillosa, su risa encantadora, su sonrisa cautivante, su inteligencia profundísima, su humor sutil, su ironía penetrante, y su onda súper groncha. Después de esa presentación del colectivo, Yegua Y Groncha realizó una obra, consistente en ubicar a cuatro personas del público detrás de una soga de tender ropa extendida entre dos pesadas columnas -de la que pendían prendas características del personaje- proveyéndolas de elementos tales como una tabla de lavar o una paleta de matar moscas, agregándose ella al cuadro con una caja de vino en sus manos, para hacer participar al público proponiendo que los espectadores dijeran lo que veían. Las respuestas, como no podía ser de otra manera, fueron variadas y diversas, pero todas coincidieron en interpretar una simbología fuertemente política, puesto que las prendas que colgaban de la soga eran una remera que contenía la leyenda Argentina o Buitres, un sleep con el rostro de Evo Morales o unas medias de algodón con la inscripción Clarín miente.

Después de la obra, se proyectaron una serie de fotografías representativas del proyecto, mostrando distintos momentos de su historia, que se cerraba con la foto de una mujer morocha, ya mayor, en una casa de barrio que tenía dibujadas en la pared las figuras de Néstor y Cristina. La mujer aparecía con sus enormes pechos desbordando el soutien, de manera deliberada, exhibiendo alegremente su volumen y sus pezones. Es mi mamá, dijo muerta de risa, Yegua Y Groncha.
Ése fue el tono de todo el encuentro. Jocoso, divertido, desacartonado, pero para nada insustancial. El humor, como en el muro de Facebook, evidentemente era el medio elegido para transmitir ideas, preocupaciones y cuestionamientos fundamentales, que a todos nos importan de manera absoluta. Los compañeros de Yegua Y Groncha habían hablado del amor, de valorar las políticas de inclusión del kirchnerismo como lo que había permitido superar el individualismo propio de los años noventa. O del sentido que tiene para ellos su acción como colectivo, a la que definieron de una manera tan sencilla como contundente: molestar a la oposición. Ni atacar ni criticar, verbos extraños al lenguaje de Yegua Y Groncha; tan sólo molestar, porque saben que con eso pueden lograr mucho más que con un discurso político convencional, que en su caso sería impostado y por lo mismo inoperante.
Y finalmente, ya que debo concluir, me quedo en mi retina con la imagen de ella. Morocha, peronista, bardera, erótica, sensual, capaz de desatarle los ratones a muchos compañeros pero en las antípodas de lo trola, no es otra cosa que el prototipo de esa compañera que todo muchacho peronista sueña con tener. O mejor dicho, de esa cumpa.



“Pobre Descartes, estaba muy equivocado al suponer que el sentido común era la cosa más común del mundo. Y para confundirlo de una vez por todas, habría que hacer algún día una enciclopedia de estupideces humanas causadas solamente por la falta de sentido común.” (Michel Onfray, filósofo)

* por Yegua & Groncha

Hace días vengo pensando en el Encuentro de Mujeres en Salta, en las contradicciones que ello me genera al ser blanco fácil de ataques de muchas de las mujeres que defienden y participan de dicho acto. Veo sus pancartas pidiendo igualdad, y por sobre todas las cosas, libertad sobre el propio cuerpo. Entonces un compañero comparte la foto de la tanga de Evo Morales y una “militante de género” le responde: “Después de leer el año pasado por estas fechas como defendiste el encuentro de mujeres, realmente me parece que poco te quedó utilizando una publicación que cosifica el cuerpo de una mujer para una campaña. Deplorable. “ (Aclaro, frente a la posibilidad de algún desprevenido, que la foto de la tanga de Evo Morales y que se complemente con la palabra “SEXY” no fue usada para la campaña presidencial y ninguna boliviana ha osado pasearse por la casa de gobierno ostentando su voto cantado). Leo “deplorable” y no puedo evitar imaginar a un señor con túnica, cruz al cuello y cáliz en mano indignarse frente a una manifestación artística donde una mujer decide libremente sobre su cuerpo, se ríe de ello y de las imposiciones culturales que llevan siglos rigiendo la moral y las buenas costumbres. Mujeres reclamando libertad sobre sus propios cuerpos, pero según sus propios parámetros, claramente contradictorios, con un dedo en alto tan inquisidor que culmina en convertirse en lo que más teme, paradoja de un culto estigmatizador, censoras de la moral que se han tomado al pie de la letra aquello de “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. En ese instante, y en medio de la resaca de la noche anterior, me acuerdo del texto de Onfray “El odio al cuerpo”. Y tengo una revelación: los curas (las religiones en general) odian el cuerpo, y ciertas mujeres feministas también. Las que piden libertad para abortar, pero se indignan frente al cuerpo desnudo de una mujer que obra con alegría y libertad sobre sí misma, despojando cualquier posibilidad de suposición de un hecho artístico. Las imagino como juezas de tribunal de la inquisición quemando en una gran fogata los libros de Bataille, Bukowski, Sade, y para culminar, sin intentar la más mínima comparación, mis fotos denigrando a la mujer. (je.) “Un volumen entero que podría dedicarse al odio hacia el cuerpo como emblema de ese error ancestral que hace de cada uno un héautontimorouménos, para decirlo como Baudelaire, inspirado a su vez por Terencio: el verdugo y su víctima, los miembros y el aparato de tortura, la bofetada y la mejilla, el cuchillo y a carne expuesta a él..” (Michel Onfray) El sentido común indicaría que yo desde mi espacio lucho por las mismas libertades, y además, aportando claramente mi (propio) pensamiento y mi propia imagen. Mi pequeño mundo de representación es la militancia que aporto a la causa más profunda en la que creo, sin definirme con los estereotipos que terminan disipando cualquier signo de libertad frente al otro, el odio desmedido que a veces pareciera esculpirse casi como la envidia de no poder elegir esa libertad que tanto se pregona y (supuestamente) se milita. Elegir cómo mostrar o qué hacer con mi propio cuerpo es la libertad que yo sostengo frente al verdadero feminismo que se jacta de ello. No así al feminismo que reprime, el que se parece a la Iglesia mientras pelean con cristianos entre tetas escritas y patenas doradas como un ring de lucha libre donde no importa finalmente el color del pantalón. La lucha signada por el odio, el desprecio hacia otros lenguajes y la solemnidad, la que no deja espacio a otras miradas y otros caminos, termina perdiendo el eje e implosionando en su propia contradicción, la lucha que se comparte en las redes sociales con un copy paste eterno, como si se plantara bandera frente al otro de una ideología que no es dicha con voz propia pero se exhibe como los “slogans” de modernos progresistas. La subversión necesaria frente al mundo que nos toca vivir es la de construirse como un sujeto singular. Ahí radica y planta su semilla de rebelión la libertad verdadera. 




Charlaremos, trabajaremos y crearemos junto al colectivo artístico Yegua y Groncha
- El arte popular en la era de las redes sociales.
- El erotismo y la política.
- La Universidad (en-para-por-desde-hacia-con-contra-y-o) el Pueblo?
En la oportunidad, se podrá realizar un acercamiento a la obra de un modo interactivo, a través de un taller sobre los imaginarios en el arte popular y la política en la era de las redes sociales. También habrá proyecciones y un particular escenario montado para esta ocasión. La entrada es libre y gratuita y se entregarán certificados por la asistencia.
El evento es organizado por la Universidad Nacional de Rosario y Antrópolis: Estudios de antropología cultural en contextos urbanos argentinos.
VIERNES 3 DE OCTUBRE / 18HS / SALÓN SUR SEDE DE GOBiERNO/ UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA













Comparto la entrevista del programa Ropa Sucia en al RadioNacional Mendoza




Cultura Colectiva

 

 

EL EROTISMO COMO MANIFESTACIÓN POLÍTICA

* por Yael Crivisqui para AGENCIA PACO URONDO

Yegua y Groncha alteró el mundo de las redes sociales con una propuesta provocadora. Entrevista a sus creadores.

Yegua y Groncha es un personaje que circula por las redes sociales. Tiene cuenta de FacebookTwitterun blog y una página de internet. Se trata de una reivindicación del conurbano como la verdadera mirada del país y el reconocimiento a la “cuestión popular” partiendo de las propias historias, familias y espacios de quienes integran el proyecto.
La búsqueda de lo que atesora la intimidad y el erotismo que se amplía poniendo el cuerpo para defender la libertad, son las bases  de este colectivo artístico que más ha agitado las redes sociales en la actualidad. Entrevista a los creadores de Yegua y Groncha.
Construcción y autodeterminación
APU: ¿Podemos decir que el surgimiento de Yegua y Groncha es consecuencia de la realidad de la última década?
Yegua y Groncha: Nos preguntamos, en realidad, si Y&G no alcanza ahora el nombre y la forma después de un proceso vital, familiar, artístico, es decir, existencial, que venía constituyéndonos desde siempre. La última década ha permitido materializar y visibilizar preocupaciones y deseos que han sustentado nuestros empeños más vitales, incluso aquellos que apenas estaban esbozados, aquellos que recién nos fueron dados a conocer ahora cuando el terreno dio fertilidad a la inquietud. No todo lo deseado tuvo en su momento la cualidad clara de una idea o de un proyecto en el pasado. A veces sí, y hablaba en ocasiones, mucho más de una añoranza de lo que se desconocía que de una frustración o el fracaso de la vida.
En nuestro trabajo artístico hubo lugar siempre para un pedido, o un ruego: ofrézcanme un mundo más deseable, ¡por favor! También hubo circunstancias para la decepción. En el revés, un latido, una aspiración que fue alcanzando la posibilidad de alojarnos, o de vernos arrojados quizá, a un soliloquio testimonial; de un “me gustaría tanto que…”, pasamos a un “ahora sí”, ahora sí hay lugar para el latido de mis sienes. O también, ahora me han otorgado sienes en las que batir mi sangre.
APU: Desde que Y&G comenzó a alborotar el mundo de las redes sociales, tengo la sensación de que el mensaje que se emite a través de cada imagen, al público lo atraviesa de maneras muy diversas. Ahora bien, más allá de las interpretaciones de la gente, ¿Y&G, efectivamente, “juega” con el libre albedrío o pretende dar un mensaje puntual?
Y&G: Lo que opera en la imagen, en las palabras que la acompañan, es un latido que interroga sobre el libre albedrío que se nos impone mucho más que el que nosotros ejecutamos. Somos libres de autodeterminar qué y cómo decir contemplando siempre la idea de una alteridad. Nosotros en los otros nosotros y en los otros más allá de nuestro universo de representación. Hay ejecución de sometimiento e interpelamos los atributos fáciles de cualquier adhesión o rechazo: los nuestros sobre todo. Obrar sin atenernos a nuestros propios intereses, sólo individuales, es libertad. Obramos en representación de nosotros y de otros que nos representan. Obramos, por llamar de algún modo a la acción de vivir y sentirnos artistas, porque nos han dado condiciones de posibilidad y queremos también propiciarlas. Pensamos la libertad como un espacio abierto y en tensión: recibe e interroga, se interroga, relaciona símbolos, cuerpos, materiales de época, instrumentos políticos.
“Porque sí”, “porque me da lo mismo”, “porque se me antoja”, son expresiones de un afuera que nos sujeta a representaciones que nada tienen para decir más que la sumisión a formas y coyunturas políticas muy alejadas de un tipo de sociedad más justa y plena.
Se puede construir la felicidad como un espacio en sintonía con los otros, sí. Eso es autodeterminación más que libre albedrío.
¿Un mensaje puntual? Sí, el de un empecinamiento. No desconocer ni olvidar la defensa permanente de la condición humana en un mundo que amenaza con dejar al sujeto fuera de su propia figura. Ser un sujeto digno, expresado, feliz, sin apremiantes condiciones que lo degraden ante un mundo injusto en el que el “bien” (entendido como el poder de unos sobre otros) apenas remite a la satisfacción de unos pocos en detrimento del resto.

APU: En  este proyecto caben muchas cosas: el peronismo, la patria grande, la sexualidad, el humor y el cuerpo de la mujer. ¿Hay un proceso, si se quiere,  a través de estas premisas,  de reconstrucción o revisión cultural, social, política y de estereotipos?
Y&G: Hay una dinámica que articula vida y trabajo. Revisa, cuestiona, ser ríe, parodia, ironiza. Se construye. Si es una reconstrucción o no será objeto de quién interpreta o se guarde la libertad de hacerlo. Nosotros construimos mundo en esa articulación de cuerpo en el decurso de los hechos sociales, políticos, humanos. Y cuando decimos construimos mundo, hablamos de una creación que aspira a delimitar qué queremos –bien en plural y en expansión-, y que nos parece que no. Es una creación que intenta des-hablarnos. Dejarnos desnudos de tanta repetición, de tanto molde vacío. Mostrar. Y donde no mostramos con la obra, ser sujetos de conquistas identitarias cada vez más genuinas o, en realidad, menos determinadas por lo valores asfixiantes de una sociedad tan proclive a dejarse hablar y tan inerme frente al poder implacable de los animadores que propician fiestas antropofágicas. Llamamos así a toda actividad que traga la posibilidad de toda alteridad. Ser consumidos por modos de representación que van desde la sexualidad a la modalidades del amor y los vínculos.
Erotismo, críticas y el bien común
APU: ¿Cuál es el modo en que tratan el erotismo?
Y&G: Nos gusta citar a Bataille cuando dice: “La transgresión no es la negación de lo prohibido, sino que lo supera y lo completa”; en este sentido nuestro trabajo aborda el erotismo como el instrumento “vital que se opone” para verter sobre lo quieto, sobre el anclaje desbordado y fijo de lo sexuado, un soplo de ironía sobre los patrones inmóviles. La literalidad nos acosa, y jugamos con ella para debilitar su incidencia en la conformación de los vínculos en sociedad. Un no a la obediencia sin más nos guía. No hay preceptos ni grafía que pueda determinar qué es lo erótico en cada quién. Son múltiples los estímulos que pueden componerlo. Lo explícito pone en escena lo que no está allí e impulsa los modos de abordaje de la vida, de las pasiones, de todo imaginario o fantasía sobre una vida en oposición a la violencia. En este sentido, nos expresamos eróticos.
Y sí, Y&G, vive en estado de éxtasis. Alegría, fuera de sí y en unión con el afuera. Esos momentos, en su conjunto hablan de un movimiento erótico que dialoga con todas la salientes de la vida, y que la política como gran territorio de conquistas, aún en nuestros desacuerdos, posibilita abandonar la violencia de lo sexuado para fundar imaginarios que no excluyan lo sagrado entendido como todo aquello que no execra toda función corporal del hombre. Toda.
Erotismo del sueño. De la imaginación. Del paso que aspira a otro. Del cuerpo que abraza a un otro, pero siempre hay un testigo fuera de la escena que se deja abrazar también. Dar lo que se desea porque otros lo desean y porque nosotros mismos lo deseamos: ¿hay algo más erótico?
El pie de la letra es una patada permanente a los patrones impuestos.
APU: Imagino que habrán recibido alguna crítica desde los sectores más conservadores del feminismo, como así también, del mismo peronismo…
Y&G: Intentar interpelar las posiciones de ciertos paradigmas instalados, claramente conlleva diferentes críticas, algunas con cierto peso o discutibles, otras sin la más mínima posibilidad de consenso. El diálogo de la política y el erotismo, la búsqueda de un lenguaje diferente, a veces provocador, a veces desde la exposición del cuerpo, intenta bucear en aquellos espacios que quedaron velados por un peronismo en muchos casos “santificador”, especialmente en el papel de la mujer con personajes casi místicos. Podríamos decir que “sexuar” estos personajes es una forma de humanizar y quitar ese velo.
La otra crítica constante, la que ya desde la palabra refiere a un concepto súper instalado desde el feminismo y los medios de comunicación, es la idea de la “cosificación”. No solamente desde algunos sectores conservadores sino también desde algunas corrientes feministas, las cuales defienden y abogan por la libertad femenina, pero paradójicamente se enojan frente a “mi” propio uso de “mi” libertad. Escuchar repetidamente las ideas de que “hay un tipo detrás”, como si yo no pudiese elegir qué hacer desde mi conciencia, culmina finalmente en  su propia contradicción. Es conocido el papel oprimido de la mujer desde principios de la historia, y nosotros apoyamos fervientemente la lucha de la igualdad en todos los sentidos. Ahora bien, si la igualdad tiene que ver con la libertad, ¿por qué se pone en tela de juicio mis propias decisiones, mis propios deseos?
Es un momento de revalorización de la mujer, de la mujer latinoamericana también desde la política y esto les molesta a muchos. Latinoamérica como un motor inevitable de un cambio universal, también.
De todos modos, la mayoría de la gente que nos critica, no se toma el tiempo de mirar el recorrido de nuestro trabajo, de interpretar las ironías o leer lo que publicamos. Les molesta, los agobia la exposición, como si el desnudo que están mirando se multiplicara en su propio pudor.
APU: ¿Buscaron trabajar desde la masividad  o para determinados ámbitos?
Y&G: Es la vieja imagen de la piedra en el agua una idea propagadora de sentidos. Allí, en lo puntual cae y se propaga. Aspiramos a congregarnos en el sueño. En el bien común, como dirían.  Es masivo el capitalismo, la religión. Es masivo el consumo de estupefacientes. La masividad iguala de un modo transparente e indistinto. Una razón de diversidades en conjunto podrían subvertir los modos de la elite que determina gustos, adherencias, sofisticaciones, consumo, modos y adultera cualquier capacidad de alternancia.
Arriba, abajo, por encima, por debajo. Preferimos una encarnación que haga foco en uno y se derive en derechos y bienes en una planicie sensible a la transformación amorosa de la sociedad.
Ir más allá de las redes sociales
APU: ¿Tienen pensado traspasar la pantalla y llevar a Y&G a incursionar en otros lugares?
Y&G: El tema de las redes sociales termina encerrando hasta las propias ideas. Y nuestra idea es poder ir más allá especialmente en el trabajo con el otro. Salir a la calle, planear estrategias de comunicación diferentes son parte de las ideas que venimos trabajando.
Por lo pronto nos estamos yendo a Rosario en breve donde programamos unas charlas en la Universidad, estamos armando una muestra de fotos y terminando el libro que será una suerte de “cierre” a un trabajo que hacemos hace dos años.





“Militante es aquel que intenta transformar el mundo con su ejemplo; sabe que decir lo que se piensa y hacer lo que dice es el arte mayor de una noble práctica política.” (Jauretche)

* por Yegua & Groncha

Hace días que vengo percibiendo reiteradas agresiones entre (cyber?) militantes, tanto por el uso de algunos términos poco cuidadosos para con el otro, hasta la descalificación extrema sin exceptuar en el camino diversos llamados a “pegar tiros”, “matar” o “violar”.
Lo que me llama la atención de esto, reside básicamente en que quienes ostentan estas discusiones virtuales -seguramente por ser virtuales se sublevan a un punto que escapa a la posibilidad real- es que todos sugieren una militancia comprometida hacia el Proyecto Nacional.
Los que hemos militado en agrupaciones conocemos que existe lo que vulgarmente llamamos “operar” entre los mismos participantes, así que podemos darnos una idea de los (algunas veces) sanos enfrentamientos entre las agrupaciones que caminan hacia el mismo lado y otras tantas llevados a niveles increíbles de operaciones para, digámoslo así, subir unos peldaños.

Todos sabemos además que el peronismo más que cualquier otra fuerza política crea la posibilidad de una identificación donde todos nos sentimos parte, pero paradójicamente sugiere casi inevitablemente la posibilidad latente de ciertos personalismos egoístas que dañan al movimiento y a veces mucho más profundo a las propias personas.
Seguramente los tiempos que corren enardecen los deseos y las libidos, la lucha es cruel y es mucha, la tensión es visible y todos podemos equivocarnos en la búsqueda.
La descalificación compulsiva y envuelta en odio entre las mismas bases de la militancia culmina en provocar lo que tememos, virar hacia el lugar equivocado sin darnos cuenta de la pérdida que ello provoca.
¿Por qué uno debería tener tanta bronca simplemente porque el otro me parece un pelotudo y debería decirlo, exponerlo claramente frente a los demás, suponiendo que mi superioridad se acrecienta por ello?
¿Por qué si hay diversas miradas, uno de los principales pilares que venimos defendiendo hace años, no podemos respetar a las que no cuadran exactamente con la parte occipital de nuestro cerebro?
La inteligencia no es demostrar la inteligencia, sino el espacio exacto donde dos pensamientos diferentes puedan tocarse.

Y yendo un poco más allá, y extendiendo el debate hacia las diferentes miradas políticas, la efervescencia superlativa de la verdad propia descarta cualquier posibilidad de consenso con el otro. No es excusa válida que “el otro lado” siempre utilice el odio como argumentación o la “no argumentación” como concepto para derribar ideas. Cayendo en la misma red de la ineficacia en el discurso destrozamos en segundos los construído, aplacamos la alegría que venimos defendiendo y nos instalamos en el nerviosismo de la defensa. No se defiende con las excusas, no se defiende con los agravios que terminan poniendo en tela de juicio a nuestras propias respuestas. Constituir una fuerza global debería conformar una ética de la comunicación que claramente debe ser renovada, aireada, y si bien es sostenida por las convicciones, no basta con eso.

Voy a decirles algo que es horrible. Feo. Una de las peores cosas inventadas desde antes de que Jesús patentara el concepto en Muerte digna. Márketing. Algo inevitable y odioso, que usamos todos (todos!) diariamente en cualquier ámbito que frecuentemos por más pequeño que sea. Y no hablo del marketing duranbarbista de preservativos de colores y gente glamorosa. Tampoco hablo del posicionamiento inevitable de candidatos “consensualistas” pluralizando ideologías. Hablo del trabajo que conlleva la militancia y la defensa de un proyecto que debería, y a pesar de sus propias contradicciones, configurarse sabiamente en un lugar de comunicación más específico, también (y principalmente?) desde las masas. Hay un error que se sigue sosteniendo en el tiempo y que, dentro del mencionado concepto de marketing, (y vuelvo a aclarar que el concepto debe ser interpretado primariamente como “clara comunicación”), incurre en la exacerbación de los manifiestos olvidando el “costado” crítico que es quien, finalmente, realza los puntos positivos de cualquier postulado. La interpretación crítica (que no necesariamente debe ser “negativista”) de los conceptos a comunicar genera síntomas de confianza, acuerdos de sostenimiento mutuo. Y es más: si esto así fuera, el usual debate posterior de las noticias hegemónicas falaces tal vez podría culminar en una profundización más efectiva en contraposición a lo que termina pareciendo una contestación (y a veces con inconsistencias) a un discurso instalado por los de siempre.
La militancia verdadera sugiere un diálogo, nos guste o no, que pueda sostenerse frente al otro. Y el otro, también es el que piensa diferente. Redoblando la apuesta: la militancia es para éste último. La autocomplacencia desorbitada, la de la lucha hasta la muerte, no es propio (gracias a dios! -si existiera-) de ésta época. Plantear argumentos con consistencia desde la identificación con el otro, también suma votos. Pensar que el que no es kirchnerista o peronista por descarte es gorila, es un error en el que caemos frecuentemente, aunque lo utilicemos casi como el folclore de una ironía de época.
Lamento ver los repetidos corazoncitos junto a las frases como “el amor vence al odio” o las banderas con los abrazos que quedaron eternizados y que nos conmueven, posteriormente pisoteados sin tregua por los deseos de muerte, por las alegrías de muerte, las amenazas, las descalificaciones, por la violencia desmedida.
Así como en el fútbol, deja de ser el cantito contra los contrarios, el jugueteo de amor-odio entre hinchadas, el folklore de una competencia que construya espacios para todos. Y entonces terminan a los tiros.
Y casi siempre, alguien termina herido.



Cultura Colectiva
* por Gustavo Yuste para LA PRIMERA PIEDRA
Desde las redes sociales surgió el boom de “Yegua y Groncha”: un movimiento colectivo que apunta al arte y a la política al mismo tiempo, montando escenas que patean el tablero y provocan tanto a los que están a favor como a los que están en contra del kirchnerismo/peronismo. “Lo central, sobre todo, es entender la ironía”, sostiene la cara visible de esta expresión, quien prefiere mantener el anonimato como una forma de juego íntimo con sus seguidores y a la vez para evitar las personalizaciones. El rol de la ironía, lo absurdo, las redes sociales, la militancia virtual, el arte y la política en una charla imperdible.

-¿Cómo surgió esta idea de Yegua y Groncha?
- La estética con la que hacemos Yegua y Groncha la veníamos trabajando hace tiempo ya. Yo como actriz, a pesar de haber producido un par de campañas de fotos, ponía el cuerpo y siempre fui muy jugada. Si tengo que mostrar el cuerpo lo muestro, nada de desnudo cuidado como decía antes. ¿Es porno o no es porno eso?, ¿qué es porno en definitiva? El personaje en sí salió porque queríamos mezclar lo político también y, casualmente, la estética peronista combinaba perfectamente con la estética “groncha”. En fotos viejas laburábamos mucho con lo popular, con todo lo relacionado al ambiente del conurbano bonaerense. En muchas fotos no aparezco yo, solamente son familiares o amigos nuestros, son personas reales y eso nos interesaba.
-Venían trabajando sobre el peronismo sin darse cuenta prácticamente.
-Claro, sin darnos cuenta. Y a eso sumarle lo central de la ironía. Nuestra primera producción se llamó “Divas con choripan” y fuimos a la casa de mi vieja que vive en Quilmes Oeste, osea un lugar muy popular, y se armó algo mezclando el glamour con lo popular, lo “groncho” propiamente dicho.
-¿Algo así como el menemismo con su “Pizza con Champagne”?
-Nosotros en realidad quisimos reivindicar que la gente pobre también pudiera tener ese glamour, pero no desde ese lugar menemista de no reconocer los orígenes y sentirse como un habitante de Miami. El groncho que nosotros proponemos dice “Sí, estoy en Quilmes Oeste, me compro un choripán, pero también me puedo vestir de diva”. De hecho mi vieja tiene dos perros bien callejeros y los vestimos con correas y moños del tipo chic. Justamente lo que nosotros quisimos fue darle una vuelta a esa idea menemista y de los noventa de que todos teníamos posibilidad de progreso y de ser del “primer mundo”. Fue una reivindicación propia del peronismo en el que sí hay un progreso pero que conserva siempre una fuente propia popular. Te puede ir mejor con este gobierno para los que pensamos así, pero no nos vamos a ir a Miami, reivindicamos nuestro país. En definitiva, está bueno que haya distintos entendimientos. La ironía genera muchas veces eso y es genial que pase.
- Claro, Internet facilita la producción de contenidos en general, pero a la vez puede generar que no se entienda del todo lo que hacen y se vea más profundamente.
- Seguro, de hecho algunos critican pero porque sólo ven una foto. Si se sigue la secuencia en facebook y otras páginas, hay mucho más para ver: flyers y fotos coyunturales, textos, campañas. El trabajo es un conjunto, no es una sola foto. Si vos ves por arriba una foto sí puede quedar medio perdido, ver la cosificación, una mina en pelotas…si vos sólo mirás una foto vas a decir que exponemos a las mujeres, las cosificamos, que es un producto de chicos de arte “bien” porque hoy el nac&pop vende muchísimo, entonces parece una postura sobre el modernismo, lo erótico y lo político Lo central, sobre todo, es entender la ironía. Si bien es un juego con el erotismo, es una gran ironía, porque en realidad lo que hacemos es criticar la cosificación del desnudo y, a su vez, la pelotudez del desnudo cuidado. Porque si vas a mostrar un desnudo, mostralo bien, sin velarte la cara porque vas a mostrar las tetas y el culo.
- Sería cosificar aún más hacer un desnudo cuidado.
-Sí, claramente. Queremos ir al límite de lo que pueda resultar chocante, porque hoy en día el cuerpo de la mujer sigue siendo un tema tabú. A mí mostrar el culo no es lo que me interesa, pero lo hago y me divierte. Una vez en una entrevista me dijeron “lo que vos querés es laburar con Tinelli” y no, nada que ver, mi lema no es mostrar el culo. No todos lo entienden. Nosotros decimos siempre que las redes sociales hacen que muchas veces se pierda el mensaje, aunque todos caigamos y las usemos igual. Nos gustaría alguna vez recibir una crítica fundamentada y no superficial, decirnos “no me parece bien lo que hacen por tal motivo” y no simplemente estar en contra porque sí, sin ninguna profundidad.
-¿Desde sectores feministas recibieron críticas también?
-Uh…sí. Además porque yo también critico cierto tipo de lucha de las feministas que creo que le hace muy mal al movimiento. Así como me encontré con muchas mujeres que tienen una mirada más corrida de lugar, no tan generalizadora, porque así se pierden de vista las individualidades. Decir “las mujeres son esto y los hombres son esto” no va, estamos hablando de seres humanos, puede ser así como no, habrá muchos que sí y también muchos que no. Por suerte hay muchas minas que laburan desde el feminismo que tienen una mirada mucho más amplia, no tan cerrada, tan obtusa, y creo que esa lucha es la que está buena. Porque contradictorios somos todos, para eso no nos depilemos, no consumamos. ¿Nadie miró una porno y se calentó?, y ese es el lugar de mayor cosificación. Lo mismo con el tema de Lavezzi, conozco feministas a ultranza y después ponían fotos de sus abdominales, transformándolo en una cosa.
-Todo el tema Lavezzi justamente puso un poco en peligro todo el terreno que se había ganado sobre el tema de los piropos y la campaña “Acción Respeto”
-Yo no creo que estén en la misma lucha el lugar de la mujer o el lugar del hombre como objeto de deseo. Fue casi como una revancha de las mujeres diciendo “nosotras también podemos hacerlo”, pero culturalmente no vamos a comparar lo que le pasa a una mujer con su cuerpo, cómo está expuesto, con lo que pasa con un pibe que está buenísimo y vamos a hacer un tópico con eso. Pero bueno, viva la contradicción. Nadie es totalmente coherente en su vida.
- Se definieron como “Piqueteros de la Comunicación”, ¿a qué se refieren específicamente con eso?
- Eso surgió en una entrevista que nos hablaron de la “Guerrilla de la Comunicación” que es un movimiento que trabaja con romper, cortar ciertas estructuras. Pero nosotros nunca nos pusimos en ese lugar, por eso lo dijimos como ironizando esa postura. Al surgir de las redes sociales uno nunca sabe qué puede pasar. Es un juego interno que podría haber quedado en 200 amigos nomás, pero por suerte se llegó a mucha más gente. Nunca nos pusimos una meta ni una academia atrás. Se fue dando solo. Además, en las redes sociales el público te puede ir proponiendo y modificando cosas. Por ejemplo, el no decir mi nombre nació por parte de la gente que, en un principio, quería saber tanto mi nombre que terminamos jodiendo con no decir mi nombre. Como eso, muchas otras cosas se fueron generando. Igual compartimos un montón de cosas con los movimientos contraculturales, pero al abogar por un movimiento político como el kirchnerismo a la vez, no podemos ser tan contraculturales, porque deberíamos estar en contra de eso también. Nos interesa hacer algunas críticas, como a los grandes monopolios como Clarín. También están las contradicciones, como hablábamos antes. Puede venir alguien diciendo “¿Porqué no hablan de Monsanto?” “¿Por qué no hablan de la represión de Berni?” Tampoco somos defensores a ultranza de todo, ni una agencia de noticias que sigue la información minuto a minuto. Además se puede mezclar mucho, como con el Mundial que pasó, no nos parece pasar a referirnos a información seria cuando estamos hablando de taradeces de fútbol.
- Muchas veces los compararon con los famosos “bloggeros K” y hubo una especie de cruce con ellos, ¿en qué se diferencian?
- Nosotros no nos consideramos “militantes”. De hecho descreemos bastante de la militancia virtual, porque conocemos gente que milita de verdad, que pone el cuerpo. Sentarte a escribir una computadora está bueno, pero no sé hasta qué punto suma eso en una militancia, y como no creemos que lo nuestro sume, no lo hacemos para que sume. Puede hacerlo o no, pero nuestro objetivo es generar un hecho artístico que lo pueden ver uno, veinte o mil y puede servir o no. Esa militancia virtual cree que está haciendo un gran trabajo de comunicación para que gane el kirchnerismo y claramente no gana por eso, aunque algunos crean que sí. Tampoco va a ganar por mirar una foto nuestra. Creo que ahí radica la diferencia fundamental con los “bloggeros K”, nosotros nunca nos pusimos en el lugar “estamos ayudando para tal campaña…”. No, lo hacemos porque es un proyecto personal y casualmente bancamos una ideología política y nos hacemos cargo. No hay un fin de ayuda, así que no me gusta que se defina lo que hacemos como militancia, porque entonces qué queda para León Ferrari, Santoro, quienes, salvando las enormes distancias, yo creo que son artistas. Después que su temática esté ligada a una cuestión política, me parece secundario.
-Mencionaron anteriormente el rol que tiene lo irónico en lo que hacen. Particularmente me recuerda a la estética de Cha-cha-cha y el humor de principios de los 90’, donde lo bizarro tenía un lugar importante. Igual me imagino que a Alfredo Casero actualmente no le debe simpatizar mucho lo que hacen.
- Claro, hay un poco de eso. Sacando a Casero obviamente…si Casero viviera le gustaría “Yegua y Groncha”.
-Lo absurdo entonces se puede pensar como una forma de llegar a la gente desde otro lado, ya sea al kirchnerista como hablábamos antes o al anti-kirchnerista, que si bien no se va a volver pro-gobierno, con él se puede buscar una reacción alejada de las formas tradicionales.
- Empezamos con esto para que nos putearan. No te digo solo los anti-kirchneristas, que obviamente no se iban a bancar este trabajo, sino que a muchos kirchneristas tampoco les gusta. Igualmente hay mucha gente que nos escribe y dicen “Yo no soy peronista ni nada pero me encanta lo que hacen”, porque puede mirar otro costado que no sea sólo el político. También está aprovechar la ironía de un texto frente a un discurso, porque eso provoca a los dos lados. Cuando nos hicieron una nota en el diario Perfil fue buenísimo, porque había como 2000 comentarios puteándonos sin decir nada. Al provocar generás que la gente quede expuesta y repita discursos sin decir nada en concreto. Nosotros después podemos apropiarnos eso y resignificarlo a favor nuestro.





ANIMALES.

Comparto la entrevista del programa LOS ANIMALES NO SE ABURREN de RADIO COLMENA




Cultura ColectivaCultura Colectiva



UNA TIPA "RAPAZ"

* por Eugenia Arpesella EL ESLABÓN

Yegua & Groncha tiene tantos miles de seguidores como de contreras en las redes sociales y ya fue noticia en una decena de diarios y revistas de tirada nacional. Esta vez el turno fue de el eslabón que en su última edición presentó una charla exclusiva con el colectivo artístico, creador de una militante kitschnerista del conurbano bonaerense, una modelo “pin-up mersa”,  que a través de producciones fotográficas interpela la feminidad, resignifica estereotipos, destruye prejuicios clasistas y abre la posibilidad de pensar y hacer política de otro modo: empezando por la autocrítica.
En los ochenta, la Evita del cuento de Néstor Perlongher, compañera de prostitutas, chongos y marineros, que baja del cielo a un tugurio porteño para repartir lotes de marihuana entre sus grasitas, escandalizó a propios y ajenos. Yegua & Groncha también. Un gesto orgásmico en primer plano acompañado por la consigna maradoniana “que la sigan chupando”; dos gronchas en tetas clavándose un chori, objeto preciado del imaginario peronista; ella, mirando con desdén la erección de su compañero para decir “Yo no paro”, en clara respuesta a la medida de fuerza impulsada por la CGT opositora, entre otras, son algunas de las postales que este colectivo comparte todos los días en las redes sociales, haciendo referencia a la coyuntura política, a lo inmediato, pero actualizando los elementos simbólicos que el peronismo, o el pueblo peronista  ha construido en 60 años de historia argentina.  Y&G se los apropia y los lleva al extremo de la cultura nac&pop, escenario de los últimos diez años, pero con una impronta más porno, que calienta e incomoda en iguales proporciones.
“La reivindicación de una cuestión popular se gesta en nuestras historias personales, diferenciándose de una postura «moderna» y «arty» de ciertos estereotipos peronistas que pueden imponerse como íconos de moda. Si bien nosotros jugamos con esa cuestión «fashion» de venta de lo popular, claramente nos reímos de ella y trabajamos con la ironía o el ridículo. Nuestra producción «La Salada Fashion Week» es un claro ejemplo de ello. Ciertamente no fue hecha en Palermo”, explicó Y&G, para zanjar la cuestión de la pose (peronismo bossanova) y de posturas asumidas. Hoy en Capital ser nac&pop es cool. En un barrio del conurbano bonaerense o en la zona sur de Rosario, es desde hace tiempo una forma de resistencia.
La propuesta de Y&G actualiza un saber sobre la política: que ésta se vive intensamente en el cuerpo, y que es en ese territorio, sobre todo en el plano de la sexualidad, donde se libran muchas de las luchas por el poder, incluso hacia adentro del propio peronismo.“Cuando pensamos el personaje Y&G intentamos hacer dialogar el erotismo con la política, ciertamente en una clave de provocación, y mucho más desde la exposición de un cuerpo femenino, pero desde una estética diferente, buscando en los espacios que quedaron velados por el propio peronismo santificador, especialmente en la mujer, con personajes casi místicos. Podríamos decir que sexuar estos personajes es una forma de humanizar y quitar ese velo”, argumentó y al mismo tiempo, apuntó:  “La (hiper) sexualidad en las clases populares implica una canalización de la lucha contra los poderes como un acto de libertad, siempre en la interacción con un otro. Sin tanto velo. A esta búsqueda nos referimos”.
Y&G posa en el patio, en la terraza o en el baño. Las bombachas colgando en las canillas de la ducha, el cuadro de Perón en la cocina, y el póster del Che sobre el sillón. El background de las fotografías es siempre un ámbito familiar, pero de barrio. El mensaje parece claro aunque siempre hay lugar para el equívoco, el malentendido. No hay polisemia pero si varios planos de significación. “La forma de escuchar y entender mensajes exige tiempo que no cualquiera está dispuesto a tomarse para comprender de qué va la cosa. Entonces, resulta difícil salirse del primer plano e ir al detalle que puede hacer distinta la lectura de algo. Sortear la “provocación” inicial, lo obvio, y dejar vacía la propuesta para que hable otra cosa o, mejor dicho, para que los elementos que la componen digan más”, se explayó.


De esta miel no comen los gorilas
Si Y&G tiene una estrategia ante la fuerza brutal del enemigo, es sin dudas el relajo. El Aikido aprovecha la energía del oponente para la óptima defensa, Y&G capitaliza el reservorio de injurias y los transforma en virtudes peronistas: Lo grasa, lo ordinario, la gronchitud se vuelve una marca identitaria y de pertenencia. Por lo demás no hace falta aclarar que lo peroncho siempre fue corrosivo para las clases dominantes, y lo seguirá siendo.  “Apropiarse del insulto para volverlo casi algo positivo, es parte clave de la ironía con que nos interesa trabajar. Si te quedás en la bronca frente al insulto, terminás referenciando lo que te dicen, acabás dándole entidad a una simple puteada sin argumentos. El término Yegua que refiere a Cristina concluyó en un piropo peronista por excelencia. Todos sabemos cómo la llamaban a Evita y cómo se la trata a Cristina en muchos casos, simplemente por ser mujer”, reflexionó.
Hay una reivindicación inevitable de la mujer latinoamericana que les molesta a muchos sectores además de una nueva valoración de lo popular como causa de los cambios universales y una nueva mirada en cuanto a los poderes del pueblo”, arengó Yegua.
–¿Las producciones de Y&G tienen algo que ver con la idea de la “guerrilla de la comunicación”?
–No tenemos ninguna conceptualización de nuestro trabajo desde el punto de vista de las teorías de la comunicación, pero preferimos el término “Piqueteros de la comunicación” jaa. Claramente utilizamos muchos recursos de descontextualización para provocar cierta identificación con el otro, o para provocar una reacción. Pero como decía antes, nos sustentamos sobre una base que tiene que ver con la mirada del arte, más que con una lucha antisistema extrema. Después de lo que pueda incomodar en la primera mirada, preferimos el análisis o el debate que pudiera alcanzar algunas respuestas. Algunas veces es divertirse y ya. En los extremos, preferimos el tinto al blanco.

Militar la gronchitud
El matrimonio igualitario, la reforma al Código Civil, la estatización de YPF, la unidad latinoamericana entre otras banderas del kirchnerismo son los trapos que banca Y&G, al grito de “¡Que viva kissner!”. Muchas veces en tanga (animal print pero de Industria Nacional), y otras veces con pezoneras, o inscripciones en la piel.
Lo cierto es que en el auge del 2.0, el militante no sólo pone el cuerpo en la Plaza o en un piquete, ahora también lo hace en las redes sociales,  incluso más allá de la militancia bloggera o tuitera “de culo gordo”: Yegua & Groncha lo muestra, pone las tetas, y sobre todo, la cara. Hace poco un kirchnerista la acusó en Twitter de hacer “militancia de gomería”. Ella le respondió: “Tu militancia de cuarta me la paso por el grueso de la concha”, y lo mandó a laburar.
Aún así Y&G aclara: “No nos consideramos militantes, sabemos que podemos aportar ideas que tienen que ver con el proyecto al que adherimos, pero más bien desde el lugar del arte. Apoyamos un proyecto pero también nos interesa poner ciertos debates sobre la mesa. Trabajar con la ironía en ese espacio es parte de la autocrítica también necesaria”.
Más acá o más allá de “la militancia”, la propuesta concreta de Y&G  es “resignificar o romper estereotipos instalados que se tornan demasiado rígidos en cuanto al pensamiento y la mirada del otro”. Por eso, la apuesta no se agota en la construcción de un personaje si no en darle forma a una nueva subjetividad política, rupturista de los moldes tradicionales.
En ese orden de cosas, una groncho-imagen puede más que unos cuantos que se rasgan las vestiduras, y no necesariamente aquellos que proyectan la mirada clasista del “mal gusto”, sino a la doble moral de algunos discursos políticos, tal es el caso del feminismo “corta pija” como Y&G lo definió en otro reportaje, para no meter a todos los feminismos en un tacho. “Una de las críticas gira en torno a la cosificación. Y vino no sólo desde el sector más conservador, o de los “anti-todo” (el que menos nos preocupa), sino también de los sectores críticos ante la utilización de la mujer como objeto, que abogan por la libertad de la mujer, que hacen postulados por un cuerpo libre. Y sentimos una gran contradicción allí. Declarar que el cuerpo femenino desnudo implica una cosificación sin más análisis, ni intención de hacerlo, nos sorprende”, reflexionó.
“En todo caso, todos estamos cosificados, por lo que recibimos en torno a la sexualidad, al consumo de objetos que pueden ir desde la ropa que usás a la peli que ves. Ese es el desafío: expandir esos límites sin violentar a nadie, hecho tan frecuente y que la mayoría de las veces poco tiene que ver con lo erótico y el vínculo de los seres humanos con la sexualidad propia y de los otros”, concluyó.

¡Silencio! Va a hablar la Yegua
Y&G contó que el proyecto no surgió por un interés político, sino más bien como inquietud artística. “Nosotros ya trabajábamos en fotografía con una estética similar, tal vez sin la agresividad política de ahora, pero siempre con una búsqueda desde la intimidad de las personas, lo cuál abarca mucho más que lo erótico, amplía el concepto del cuerpo y la libertad. Nuestras familias como personas-personajes de muchas de nuestras producciones aportaron la “realidad” de la cuestión popular, el conurbano, el verdadero retrato.Con el tiempo Yegua & Groncha surge de casualidad, sin pensarlo, como el condimento político que se pregunta o pone sobre la mesa diversas cuestiones de un proyecto político que apoyamos.
–¿El anonimato de los integrantes de Y&G es una acción deliberada?
–Somos varios los que trabajamos, fotógrafo, diseñador, gente que escribe o tira ideas. El trabajar en grupo desde cierto anonimato realza en cierta forma la idea de “personaje” sin personalizar tampoco el “ego artístico” tan vapuleado. Comenzó como un juego, y la recepción del público hizo que se sustente de ese modo, simplemente con la fantasía del propio juego. Nos divertimos al trabajar. Siempre estamos atentos a lo que sucede porque mucho de lo que se hace tiene que ver con la coyuntura del momento exacto. A veces se nos ocurren ideas tan desopilantes que son imposibles de realizar, pero cuando seamos ricos y famosos y vivamos en Nordelta las llevaremos a cabo.



* por Paula Puebla para REVISTA PACO

Yegua&Groncha no intenta generar un espacio de neutralidad, sabe que es imposible y es consciente de eso. Hay una posición política y se construyó, desde el lienzo del cuerpo de un modelo vivo, una forma estética de plantarse con una visión irónica y llena de sarcasmo: la carnada de la crítica. Los colores, el arte, los lugares comunes, el imaginario, el vestuario: todo se configura en escenas que luego irán a parar al museo de la red. ¿Cuál es el mensaje? De eso depende el ojo que ve y su capacidad de tragar o escupir los doble mensajes, la transgresión del sentido, los juegos de opuestos y las contradicciones. Y es ella, una chica encantadora y sencilla del conurbano la que pone el cuerpo, el ejemplar de la carne argentina. La morocha menudita, de ojos auténticos y apasionada al hablar. “Yo no hablo de mi vida privada, no saben ni mi nombre ni mi orientación sexual. Aunque ya hay algunos que dicen que soy torta, como si eso fuera algo malo”.
LOS MOTIVOS DEL ARTE: PLÁSTICA GRONCHA ¿Cómo empieza Y&G?
Nosotros veníamos laburando hacía un tiempo, alrededor de tres años atrás, en un grupo de fotografía. En un momento determinado nos planteamos armar un personaje para mover a través de las redes, que tenga mucho del imaginario con el que ya veníamos trabajando: mucho de eso soy yo, que soy actriz. También hay mucho de mi historia, pero decidimos sumar un contenido político. Cuando lo pensamos, siempre nos fuimos bastante al carajo, y buscamos una forma nueva de hablar. En un principio no hubo un lineamiento muy pensado, un estatuto. Pintó, empezamos a producir, trabajar y trabajar. Hasta que hace un año todo empezó a tomar una forma más definida, incluso para nosotros mismos. Hace un año que estamos generando más volumen de trabajo y se sumó gente. Lo cual nos hizo bien porque al principio era Y&G sola, ahora se armó un minicolectivo artístico más enriquecedor.
¿Cómo se inserta Y&G dentro del infinito marco del arte contemporáneo?
A nosotros el ambiente artístico siempre nos resultó demasiado narcisista y tratamos de corrernos un poco de eso. Si bien soy yo la que da la cara y pone el cuerpo, no figura mi nombre propio ni el de ninguno. Nos gusta la dinámica del equipo. En Y&G mi laburo vale lo mismo que el del que saca la foto, o del que escribe un texto, o del que tira una idea para una producción. Nos gusta laburar así. Si sacáramos la cuestión política del medio, la gente podría darse cuenta que nos estamos riendo de la modernidad, bardeamos la postura cheto-palermitana. Por eso contraponemos con el crudo del conurbano.
Pese a que no hubo un manifiesto de trabajo en lo que concierne a los usos de las herramientas artísticas, Y&G capturó elementos divergentes y acuñó un sello distintivo: la combinatoria del arte pop, el erotismo y la lanza socio política que le atraviesa el costado. ¿El resultado? La captura perfecta del surrealismo groncho, la tradición peronista más fijada a pesar del paso del tiempo. ¿Fue pensado o es casual ese manejo de la estética?
No, nos sale así. Sale de nuestras familias: yo iba a la casa de mi familia y les sacaba una foto: quedaba Marcos López. Pero no es ni fue nunca una intención, no se armó una estética en un principio. Se fue dando así, recargado y saturado.
¿Cuándo dijeron “acá tenemos Y&G”?
Veníamos produciendo mucho en un ámbito muy íntimo, de no más de 200 amigos. Un grupo selecto, pero lo seguíamos haciendo porque nos divierte y encontramos en eso una vida de escape para relajarnos. Conectábamos con el humor y la vida. Un lugar de catarsis, donde podíamos depositar la energía y sobre todo pasarla bien. Un conocido que tenía muchos seguidores en su Facebook en un asado me preguntó si yo era Y&G. Y de buena onda puso en su muro una foto y empezaron a llegar solicitudes. Se armó una especie de cadena. Llovieron las notas, las radios. Y solo se fue dispersando, no es algo que hayamos buscado nosotros en primera instancia.
2. POLÍTICA POP
¿Hay un correlato entre la cibermilitancia y el proyecto Y&G?
La columna vertebral del proyecto es el colectivo artístico. No es a priori militancia aunque parezca que sí. Tampoco nos banca nadie como andan diciendo por ahí. Hacemos arte que banca al modelo, lo cual es muy diferente y no nos interesa si sirve o no sirve. Los períodos de gobierno kirchnerista volcaron sobre la gente el deseo, la posibilidad y las ganas de salir a bancar. La juventud participativa y el cansador término surgido en 678 de ‘más voces’ es real. Envuelto en el tsunami de la patria grande y el semillero de íconos e ídolos políticos, Argentina adhirió al fanatismo que provocan las figuras fuertes. “Este período fue muy personalista, más allá del modelo, ¿a quién ponés para reemplazar a Cristina? No aparece una todos los días, tampoco un Néstor. Pareciera que solo ellos pueden sostener un tipo de modelo, son líderes muy potentes; de ahora en adelante habrá que preguntarse qué pasa sin ellos, si se puede dar ese salto. Va a ser un cambio muy drástico”.
¿Cómo ven el 2015?
Y&G va a seguir, porque todo lo que se construyó hasta ahora está ahí, es parte de nuestra vida que no queremos derribar porque cambie el presidente. Como diría Cristina, en Y&G nos empoderamos. Además, Y&G surge del mal viaje en el que quedó atrapada la sociedad ante la perplejidad de tener una presidenta mujer. Lo que en el ’45 fueesa puta en nuestros días se convirtió en esa yegua, y otros cuentos cortos de la incomodidad política machista.
¿Tienen idea si Y&G llegó a Cristina?
No, no tenemos idea. No sabemos. Es algo que nos planteamos y fantaseamos, ¿mirá si mañana sale y dice que esto es una bosta? No tenemos idea. Sí tenemos comentarios de políticos conocidos, pero no dan mucho la cara. Un tipo que está en un cargo no puede blanquear que le encanta Y&G con toda la connotación incorrecta de la que esta cargada. Va a tener que dar algunas explicaciones y seguro tienen cosas más importantes de las que ocuparse.
3. LA MUJER LIENZO
Se habla de Y&G como un bastión K de la incorrección política y personalmente se lo adjudico a que sea una mujer la que se muestra. ¿Qué te parece?
La incorrección política en el hombre creo que pasa por otro lado, que no sé bien cual es, habría que pensarlo. En el caso de las mujeres a esta altura del partido sigue siendo el cuerpo. Jode mucho. De todos modos, hay un punto contradictorio. Reivindicamos a Evita, a Cristina; las convertimos en sujetos sexuales. El peronismo es muy conservador y cerrado, el Kirchnerismo igual o más, y esta incorrección sirve para abrir un poco la cancha, sino pareciera estar todo velado por un manto sagrado, intocable. Lo incorrecto está en el subtexto. Evita fue una mina muy pasional, Cristina también lo es. ¿Porque esa pasión solamente apuntada a la política y no a la vida, su cuerpo?
En Argentina, la Ley 13.010 que instala el derecho a sufragio femenino como derecho político y constitucional, fue promulgada recién el 23 de Septiembre del año 1947 durante la presidencia de Juan Domingo Perón y con el impulso incondicional y la promoción fundamental de Evita. El sueño de militantes feministas se había catalizado. La abanderada de los humildes lo había hecho después de décadas de lucha, ya sea por una jugada política o por una profunda convicción de conquista social peronista. ¿Qué importa? Solo 67 años después de la promulgación de esta ley y 63 años desde la primera votación universal en Argentina, el sexo débil tiene a Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de la Nación por segunda vez consecutiva elegida democráticamente.
Con este trasfondo, ¿cómo te trata el feminismo falopa?
Creo que en este sentido vos y yo estamos en la misma vereda. No se dan cuenta, pero muchas veces estas mujeres le hacen daño al movimiento que están queriendo defender. Ese extremo de feminismo cortador de pija donde el hombre es el enemigo está lleno de errores. Y terminan siendo más machistas que los tipos. A mí los peores comentarios, los más misóginos que recibo, vienen de mujeres y mujeres feministas. Muchas minas me dicen que a mí me maneja un hombre, que usan mi cuerpo en bolas para cosificarlo. Como si una mujer no pudiera mostrarse porque quiere. ¿A dónde va a parar el contenido argumental cuando alguien dice destruyamos el patriarcado y nada más? El lugar que le dan al hombre, ese rótulo de monstruo también es producto de una construcción. Si un tipo consume prostitución o es un violento, ¿de dónde sale ese tipo, de un repollo? ¿Es su naturaleza o emerge de una sociedad forjada de esa manera durante siglos? Por ejemplo, en temas como la prostitución siempre sentí que se juzga la vida de los demás con una liviandad asquerosa, siempre desde afuera. ¿Y vos qué mierda sabes de la realidad de las prostitutas, de las historias que hay detrás de la gente, de las posibilidades? Se habla como si las putas fueran una cosa, como un animal que no pudo hacer otra mierda de su vida y que es lo que le tocó. También existe el grupo de los que dicen que es puta porque le gusta. O el grupo de las autorreferenciales “yo hubiese hecho otra cosa, antes de ser puta me voy a limpiar pisos”. Bueno, esa serás vos. Vos no regís el mundo, mucho menos las posibilidades de los demás.
Respecto al viejo truco del ataque por la banda de la cosificación, Y&G provoca certeramente como la mano que arroja un dardo al punto central. No es ni inocente ni piadosa y sabe exactamente lo que hace. “Yo muestro el culo pero también critico a Tinelli que muestra culos. Por eso la clave es la manera en la que se exhibe. En una radio me preguntaron si yo quería llegar al Bailando. Se ve que no entendieron nada. Me divierte y me rio de eso, pero el lema de mi vida no es mostrar el culo”. Le pese a quien le pese, mostrarse capta atención y es una pena que semejante juego estratégico pase por desatendido. Las ideas detrás del cuerpo constituyen la curaduría artística del proyecto “Esa es la diferencia entre Y&G y Tinelli. El revuelo que despierta un culo mezclado con política. A veces nos damos cuenta que venimos poniendo cosas muy serias, y decimos “hoy mandemos, pongamos algo para los muchachos”. Hay provocación.
4. LA CRÍTICA A LA CRÍTICA
Sin dudas vivimos en una sociedad inmadura en muchos aspectos, reaccionaria hasta de forma deportiva. ¿Por qué pensás que sucede?
La gente no se toma el tiempo para procesar. Es siempre la primera instancia, la reacción sin siquiera hacerse preguntas. Nunca se replantean, no buscan correr la mirada. No somos fanáticos y tampoco nos gusta el fanatismo. Esa ceguera te enferma, te saca el juicio. No se puede debatir así, no se puede tirar ningún palo porque salen a matarte. Las opiniones se polarizan y no son capaces de discutir; hay una incapacidad de diálogo muy fuerte.
¿Recibiste una crítica que te haya jodido a nivel personal?
Que me duelan no, porque en Y&G no hay nada demasiado íntimo. Así que los que putean putean a un personaje. Sí hubo cosas dichas que se decían que me jodieron por no ser ciertas, estar tergiversadas o porque eran críticas muy chatas sin ningún tipo de comprensión. Como el que dice que tengo las tetas chicas. El que piensa que con eso me va a lastimar, lamento decirle que no. Si yo no me sintiera bien con mi cuerpo no estaría exhibiéndolo así. ¿Por qué yo tengo que explicar eso?
De un tiempo hasta ahora la catarata de críticas llega de todos los flancos, sobre todo en Facebook donde el lugar para ‘explayarse’ en comentarios es mayor al de Twitter. ¿Alguna crítica que te acuerdes?
Sí, una mina que sin medir palabra dijo que yo era un tipo que se hacía pasar por una mina. ¿Por qué no puede ser una mina, por que si tengo la más absoluta libertad? Era una feminista. Y me enojé y la desafié a mostrarme por la cámara. No hay nada más denigrante para una mina que negarle su sexualidad, más machista que eso no hay. Y ella me estaba criticando porque yo cosificaba a la mujer. ¿Qué clase de feminismo es ese al que le tengo que demostrar que no tengo pene? Pasada esa bronca, nosotros siempre lo capitalizamos con el humor, siempre lo utilizamos para reírnos.
¿Ustedes piensan que este modo de laburar, esta visión e intensidad crítica, se lee de la manera correcta?
En Y&G hay un público para todo: el que se engancha con la irónica y la entiende, el que se engancha solo con lo erótico, el que se engancha por el lado de la política; otros que dicen que les gusta más cuando escribimos que cuando mostramos una teta. Va cambiando, pero si hay un lugar donde se pierde la totalidad. Hay comentarios desopilantes. Nos pasó con la nota que nos hicieron en Perfil. Recibimos cerca de cuatro mil comentarios pero era todo lo mismo:  “kirchenistas de mierda, vayan a laburar”. Contra eso no podes pelearte. Incluso las personas con las que diferís un poco en seguida se enojan y terminas siendo la puta que muestra el culo. Cuando abrí la cuenta me la pasaba peleando, hasta que me di cuenta que no ganaba nada, que al otro no le hacías entender nada y que encima te amargabas. Es estéril intentar imponerse sobre el otro. Aprendimos a no confrontar pero fue un ejercicio que llevó tiempo. A la militancia le hace falta dar ese paso, creemos que es el momento en el cual maduras o te quedas ahí. Van a tener que empezar a ser más inteligentes. Porque es todo muy pasional, muy obtuso, muy de moda. Nos da mucha satisfacción cuando nos llegan comentarios que empiezan con “yo no soy kirchnerista o yo soy gorila, pero el laburo de ustedes a mi me encanta”. Siempre decimos que esos son los gorilas que necesitamos. El reconocimiento del trabajo es muy gratificante.
Apoyando al trabajo fotográfico, en la sección blog diario de yeguaygroncha.com hay una sección de textos que recorren a sus anchas la identidad groncha contra el mundo. ¿Los escribís vos?
No, en realidad es una mezcla. A veces escribimos juntos, mi viejo es escritor y que también es parte del grupo.. A veces proponemos ideas y después nos lo vamos pasando. Uno escribe una cosa, lo pasa, el otro agrega, modifica y después lo seguimos laburando. Igual los textos que escribimos son bastante simples, breves, se escriben en el momento, los pasamos. No nos dedicamos a escribir.
Para celebrar el primer ciclo de trabajo, Y&G se embarazó y está gestando un libro. “Necesitamos cerrar el costado virtual con la obra que ya tenemos, exponerla, salir a la calle para poder arrancar una etapa nueva”.  Si te gusta vas a poder tenerlo pronto. Y si no te gusta también: el arte groncho, la ‘militancia de gomería’, ‘la yegua que muestra el culo’ al servicio de la indignación ///// PACO




* por Por Germán Krüger para LETRA P

Una mujer semidesnuda que reivindica el gusto por el choripán y la gaseosa, acompaña a Cristina y presiona a los fondos buitre desde las redes sociales con una estética que escandaliza a los sectores más conservadores. En diálogo virtual conLetra P, el grupo artístico detrás de Yegua & Groncha, un personaje nacido por y para el aliento de las masas populares, deja en claro que busca exaltar el cuerpo femenino para desmitificarlo del ámbito político.
¿Qué es Yegua & Groncha? ¿Quiénes participan del proyecto? ¿Cómo surgió?
Yegua & Groncha es un proyecto artístico conformado por un grupo de personas de diferentes disciplinas del arte, donde trabajamos con un alto contenido político, desde una mirada social-popular.
Hace un tiempo que veníamos trabajando como grupo, especialmente en fotografía y gráfica. Y&G nace casi necesariamente como una forma de acompañar un proyecto político/social que compartimos, que nos representa. Haciendo eco de sus aciertos, pero también planteando algunas preguntas acerca de ciertas estructuras rígidas para lograr nuevos y más amplios consensos. Podríamos decir que Y&G es el personaje de esta mujer que pone el cuerpo, la cara visible o como la definimos en algunas ocasiones “la Groncha Capitana”. Pero el trabajo final termina conformándose por el resto del equipo y participantes ocasionales, familiares y diferentes espacios o escenarios reales que remiten a nuestras propias historias.
¿Por qué utilizar la intervención artística como manifestación política?
Trabajando desde el arte e interesándonos por la cuestión política, el mejor (o el único modo) que encontramos de manifestarnos es a través de las producciones artísticas. Si bien el trabajo contiene mucho contenido político, no nos consideramos militantes partidarios. Las intervenciones que cuestionan desde un lugar más flexible, como el artístico, dejan pasar esa luz de la posibilidad de la fantasía, lo que promueve la sensibilidad desde un lugar más libre.
¿Por qué por medio de las redes sociales?
En un principio la idea fue provocar reacciones mezclando varios ingredientes, hasta el momento poco fusionados: política, erotismo, ironía, una mujer que pone el cuerpo hasta el límite. Las redes sociales ofrecían un ámbito apropiado para tener una respuesta inmediata del público, de sus percepciones y diversas miradas. Y gratis, no te olvides que somos todos gronchos de pura cepa.
Intentamos procurar el debate verdadero desde esos lugares, paradójicamente alejados de una comunicación real, y demasiado percutidos por la bronca escondida en el anonimato.
La web oficial se asemeja a la de muchos artistas, con sus catálogos y porfolios ¿cuál es la intención? ¿Cuál es la respuesta del público?
El sitio web yeguaygroncha.com es donde mejor se ve representado el trabajo en todo su conjunto. Básicamente porque todas las imágenes se ven sin censura (la red social no permite desnudos). Claramente se conforma como un trabajo que tiene sentido en su conjunto, que intenta evocar una lectura temporal.
Allí también subimos los textos donde dejamos claras algunas posturas frente a temas particulares y donde a veces las imágenes no pueden llegar.
¿Por qué centrar el proyecto en un solo personaje?
El personaje de Y&G, más allá de ser una construcción, tiene mucho contenido autobiográfico.
Centrar en un único personaje de ficción permite una identificación clara de ciertos conceptos con los que trabajamos, centra el discurso sin intentar abarcar demasiadas cosas, lo cual, claramente, no podríamos hacerlo.
¿Repercusiones políticas?
Las repercusiones políticas, inesperadamente, fueron muy buenas. Muchas agrupaciones y personajes políticos disfrutan del trabajo, comparten ciertas miradas y mandan su apoyo a la llamada “causa groncha”.
En una clara postura a favor del Gobierno ¿con qué militante kirchnerista (conurbano, interior, urbano-metropolitano, todos) hay una identificación?
No nos identificamos con algún militante en particular aunque reivindicamos a muchos procedentes y referentes de organizaciones sociales. Nos interesa especialmente ese trabajo de base que tiene que ver con la gente y aplaudimos cuando contemplamos la (¿difícil?) coherencia en el trabajo político.
¿Qué se reivindica a partir de la postura político-artística? ¿Por qué el cuerpo como principal herramienta/argumento para transmitir el mensaje? ¿Qué se quiere resignificar?
Principalmente reivindicamos el cuerpo como sujeto sexual, intentando quitar cierto velo de los “mitos” que se han construido en el peronismo y sus contradicciones, la cuestión del exaltamiento de las figuras históricas para bajarlas a la realidad. En nuestro trabajo, además del cuerpo, ponemos los detalles (a veces muy sutiles) que desestructuran esas miradas tan conservadoras que terminan alejando casi paradójicamente a lo popular.
Una multiplicidad de planos puede descolocar en principio, pero pensamos que hay una búsqueda de una nueva comunicación, de una revisión histórica que permita consensuar diferentes pensamientos que se volvieron extremos, de nuevas voces que necesitan expresarse en sus formas más puras.
Estamos conscientes que durante estos diez años se han puesto sobre la mesa numerosos debates que deberán ser profundizados y resignificados. Quedarse en la estructura de lo estable, en la posición simplista de la no contradicción, termina destrozando lo construido sin haber dado, en muchos casos, las posibilidades de una pelea justa. Y preferimos la pelea.
¿Futuros proyectos o recorridas de Yegua & Groncha?
En un futuro cercano estamos por editar un libro, con un formato particular, que será una forma de cierre a un ciclo que ha tenido sus valiosos frutos. No nos interesa quedarnos anclados en lo mismo. La idea será salir a las calles, trabajar desde el arte, desde un lugar más cercano a las personas reales. La gente, finalmente, construyó Yegua & Groncha.




Cultura Colectiva


LAS CLAVES DEL FENÓMENO DE LA GRONCHITUD: "EL MAL GUSTO"

* por Ezequiel Vazquez Grosso para CULTURA COLECTIVA

La política está cambiando. Los modos de hacer política, al menos, están sufriendo transformaciones que jamás hubiesen sido imaginadas. Hace casi medio siglo atrás el Mayo Francés daba una advertencia al mundo. Y ésta, hoy, está más que implantada. El siglo XXI parece imposible de detenerlo. Como si de una tostadora se empezaran a catapultar platos exóticos y novedosos, grafiteros de estilo, movimientos indignados, manifestaciones de los más diversos colores se multiplican por doquier en las redes sociales y las calles. A la par de que somos testigos de una monopolización brutal de la producción de cultura, vivenciamos también otro tipo de mecanismos, engranajes que se dispersan y van, poco a poco, generando sus propios lenguajes. Dentro de este panorama, Yegua y Groncha es un caso excepcional. Con sólo dar un vistazo a sus producciones sabemos que estamos frente a algo nuevo. No es la Cicciolina mostrando sus pieles secretas para juntar un voto. Tampoco una mandamás forrada en Versace. En un mundo en el que las mujeres se están transformando en las líderes del futuro, Yegua y Groncha marca su estilo. Único y rapaz.
¿Qué significa ser groncha en la Argentina? Es la pregunta que el equipo de la Yegua parece querer responder en cada imagen. Y es que ser groncha en esta punta de América significa vivir en una casilla improvisada, tomar mal vino, entregarse al descontrol improvisado de las bailantas. Ser groncho es, a fin de cuentas, tener bien implantado lo que algunos llaman, para economizar vocabulario, mal gusto, y lo que para otros no es otra cosa más que el reflejo de las carencias y virtudes de las clases populares. Desde que el nuevo siglo inauguró gobiernos en que lo popular no puede estar por fuera de las agendas públicas, los símbolos de la gronchitud se están convirtiendo en banderas artísticas y de militancia. Ya no hay un único modo de enfrentar la vida. Ya no hay una línea recta y educada por la cual encaminarse. Ser groncho en Argentina se está convirtiendo en una marca registrada. Una que gana terreno y derrumba ideales.
Si de novedades se trata, el equipo de Y&G hace transpirar el 2.0 con los rituales de la desnudez. Diego Maradona, Hugo Chávez o Cristina Fernández de Kirchner son algunos de los personajes que se mezclan con el absurdo y hasta lo políticamente incorrecto. Como las cientos de militantes feministas que en todo el mundo encuentran manifestación extirpando de sus cuerpos el estigma asfixiante de los corpiños, la Yegua aparece y reaparece semana a semana, día a día, como una Eva recién venida al mundo. Pero como una Eva que, más que salir de la costilla de un Adán cualquiera, parece haber salido  de un costillar enorme en medio de un empantanado barrio de provincia.
Aquí, como en todo, hay un cuerpo que se construye e interpela a los mirones. Un cuerpo que genera opinión. Un cuerpo que, después de todo, no es el envase vacío que propone el mercado. Uno que debe rellenarse con los discursos de moda, con una estética de importación, con un nutricionismo propio de las matemáticas y los delirios de la costura. Aquí hay un cuerpo que se expresa. Un cuerpo que logra, en el mejor de sus momentos, volverse hermoso y fugaz. Un cuerpo que grita. Un cuerpo que habla. Un cuerpo que, sin lugar a dudas, se expresa a su manera.
Los segundos planos, como en el cine – manifiesta el equipo de Y&G- están allí para eso. Para adueñarse de lo impronunciable en un primer plano.  Y así es que la cosa está clara: en los límites de lo groncho, ya no hay paradigma posible. La gronchitud es un fenómeno que avanza en la Argentina a pasos agigantados. Un fenómeno que, al igual que el Mayo Francés, parece que no va a detenerse, y que, evidentemente, va a dejar secuelas imborrables.



Comparto la entrevista del programa Radio Bemba en al RadioUniversidad Nacional Villa María.




Gracias por tanto precioso y tropical Tigre, o como algún poeta osaba en calificar como "la Venecia salvaje". O más claro en su ceguera aún: "Jardín de los senderos que se bifurcan"

* por Yegua & Groncha

Sábado. 11hs. Narcoterritorio.
Usted compra el pasaporte según su poder adquisitivo. (Plus, $ 106, Oro, $166, y Oro VIP (!), 291 pesitos).
Usted se dirige hacia la puerta. En el Cartel: PROHIBIDO INGRESAR CON ALIMENTOS Y BEBIDAS.
Usted va al "guardacosas". 17 monedas de a peso para dejar los sanguchitos del pic nic que no comerá.
Vuelve a la puerta. Las mochilas que usted no dejó en el "guardacosas" serán revisadas en su totalidad. La mochila, los bolsillos, la pequeña cartuchera de maquillajes. (usted podría traficar un jorgito o una melba).
Otro plus gratis: una mirada sobre el resto del cuerpo. Por las dudas, ¿vio?.
Usted entra. Usted es pobre o usted simplemente acompaña a un niño, que sacó el pasaporte ORO, lo cuál le pareció más conveniente que el básico y que cuenta con 5 (cinco) atracciones más.
Con el básico simplemente podrá ingresar a los juegos que sobraron del Interama, al Matter Horn del Italpark, o a algún laberinto literalmente "de terror" en la parte casi abandonada del parque.
No incluye montañas rusas, trenes fantasmas, pero sí un "salón de espejos", con 6 espejos mal cortados que sobraron de alguna barbería del Once.
Usted hace la fila respectiva para subir a las "tazas". Usted está por llegar. Ahora usted no sube. Deberá esperar dos vueltas más debido al intempestivo ingreso de los niños con pasaporte VIP. Segunda frustración en los ojos de sus hijos o sobrinos. Primer acercamiento a la lucha de clases siempre ganada por los mismos.
Usted (que es pobre) se da cuenta que no hay ningún tipo de bebedero o dispositivo que le quite momentáneamente la sed. Piensa en su bolso en el "guardacosas". Piensa en salir y volver a entrar. Pero no. No está permitido.
Piensa en el agua de la canilla del baño. Piensa en su hijo de 2 años intentando tomar de de la misma. Usted gasta los 18 pesos por cabeza en una pequeña agua saborizada con olor a río narcótico.
Usted vuelve a cruzarse con la familia con 4 hijos, que esperaron junto a usted el ingreso al Samba, ingreso también frustrado por los niños VIP que apresuran su tarjeta "colgada al cuello", como ganado clasista, con la sutil inocencia detestable que irrumpe como imagen superlativa de un futuro inevitable.
Ahora usted rememora las fetas de queso y el salchichón primavera en su mochila y agradece que sea otoño.
Ahora usted siente que no debería haber venido.
Ahora usted, y ni siquiera gratis, se siente una mierda.



Cultura Colectiva
* por Dolores Curia para LaS12 PÁGINA 12
Un grupo de artistas construyen una identidad llena de preguntas con respuestas de incorrección política a la que llaman Yegua & Groncha.

¿Qué más groncho que una chica de Junín, seducida por las luces de la ciudad y teñida de rubio patito que en secuencia de folletín irrumpe en los salones para perturbar los ámbitos de elite? Si volvió como un millón de iconos, la Evita de los sueños de Y&G es aquella pintada por la pluma de Néstor Perlongher, irreverente y dueña de una corporalidad de puro goce.
Pero no es el único nombre que acá resuena. Como referencia camp se podría citar también a la adelantada Daniela Jozami y a sus homenajes a la Coca Sarli: pinturas de caballete intervenidas con lágrimas de acrílico, lentejuelas y marquesinas. Jozami entendió todo y a fines de los setenta.
“Si bien en ‘Yegua & Groncha’ hay un cuerpo visible (es decir, hay una actriz llamada N. que es quien más pone el cuerpo), somos un grupo de artistas de identidad reservada, de poca monta y berretas. Pero con las convicciones bien puestas para sostener lo que llamamos ‘la Causa Groncha’”, en la que afloran los elementos kitsch latentes u obvios en la imaginería kirchnerista, la doctrina del General, la de la calle y la de la televisión.
“Esta chica, este personaje de ficción (basado en hechos reales) se fue creando a medida que la coyuntura nos daba letra e imagen, mucha imagen, y también vivencias. Desentramar estereotipos. Cuestionar el endiosamiento de personajes públicos, políticos e históricos. Cuidar, o recrear, amorosamente otros. Todos ésos son nuestros objetivos. La sexualidad es nuestro espacio preferido para decantar cuestiones de poder”, declara el colectivo Y&G.
También cuentan que ahora la tarea es expandirse más allá de las redes sociales. Salir de la pantalla para saltar a ArteBA o al circuito de Gallery Nights hubiera ido contra la esencia misma de Y&G. En vez de eso, para el futuro cercano lo que planean es un libro editado de manera independiente y performances callejeras.
El Banquete Telemático le habría dedicado por lo menos un programa a esta escolástica pornoperonista que le sube la temperatura al humor político con la elegancia de El Culo Barcelona del Día.
Y&G muestra una monja con cavado profundo que acaba de meter mano al Código Civil mientras juega con un rosario non sancto. Otra foto es un chiste fácil sobre el paro de la CTA. Otra, una CFK crucificada con malla vintage en referencia a la tapa de la revista Noticias, pero también como el último eslabón en una cadena de sentidos que ligan a la presidenta con La razón de mi vida, estructurada según la biografía y los milagros de los santos populares.
Y&G es una Samantha Fox pasada por el tamiz del 2001 que posa como si la arrullara siempre un tema de Sandro o como si acabara de escaparse medio desnuda de un cuadro de Daniel Santoro. Es una chica de almanaque de taller mecánico que al mismo Jorge Asís le gustaría tener en su casa, tal vez sin entender el sarcasmo, que copia la gestualidad del porno heterosexual.
N. va en tetas por el conurbano a la pesca de los narcos gordos de Tigre, tiene sexo en la mesa de un restaurante peruano en una escena que bien podría musicalizar Leonardo Favio. Se calza un dispositivo casero antiapoyo y hace exhibicionismo de pelopincho con vaso de Fernet en mano.
No faltan Maradona ni Evo Morales tatuados en el cuerpo, como tampoco un acting lésbico para la hinchada.
¿Son esas imágenes de copyright kirchnerista? ¿Son propiedad del peronismo ortodoxo? ¿O de los plásticos ’90? Si Y&G toma vino, siempre es con soda. Si lleva un par de Ray Ban, solo pueden ser manteros. Si viste tanga, tiene una etiqueta de industria nacional. Vuelve lujo la vulgaridad porque ha comprendido que, al fin y al cabo, no hay aparato clasista más obvio que el gusto.



GRUPO DE ARTISTAS JUNTA FOTOS SENSUAIS A IMAGENS DE LÍDERES DA AMÉRICA LATINA

* por Felipe Gutiérrez para FOLHA De SAN PAULO


En una original presentación online, un grupo de adherentes del kirchnerismo lo defiende desde la comunicación visual.


ARTISTAS WEB Y K HACEN ARDER LAS REDES

* por Rosario Ayerdi para PERFIL

En momentos en que se debate la sucesión del kirchnerismo, se presenta en la web y las redes sociales una militancia atrevida dispuesta a defender con un proyecto artístico los principales símbolos del mandato de Néstor y Cristina Kirchner.
Yegua y Groncha ya agita el debate con su nombre. “Buscamos darle un sentido positivo al insulto”, explican quienes trabajan en este proyecto online sobre el nombre que eligieron. Hace referencia a la descalificación con la que un sector de la sociedad nombra a la presidenta Cristina Kirchner y a los peronistas.
La Ley de Medios, el pedido de paz social de Luis D’Elía, el boicot contra Shell, los precios cuidados, el matrimonio igualitario y otras banderas kirchneristas son contadas en una foto.
Quienes están frente a la cámara y detrás de ella prefieren mantener el anonimato. Se definen como militantes, apoyan a la agrupación Unidos y Organizados y trabajaron en barrios como El Tambo, junto al líder piquetero D’Elía.
“No recibimos subsidios, no nos paga nadie, bancamos y nos gusta reivindicar estas banderas y lo hacemos desde la más absoluta libertad”, aclaran sobre el trabajo que irrumpió en la web. “Muchos kirchneristas conocidos nos apoyan, les gusta lo que hacemos, pero no vamos a ser nosotros los que demos los nombres. Es difícil para una persona pública decir que bancan a Yegua y Groncha porque saben que laburamos con libertad”, explican.
Yegua y Groncha puede aparecer desnuda con una imagen de Cristina detrás pegada en una heladera. Aseguran que las críticas por una imagen hot son mínimas y retrucan: “Se asustan más por un desnudo que por un linchamiento en la calle”.
“Más allá de ser un personaje, es un personaje de ficción basado en hechos reales. Yo voy al Mercado Central, me tomo el bondi, compro en Día, y fui albañil. Yo soy peronista”, explica la actriz que posa frente a cámara con la inscripción en su cuerpo “Por el chori y por la coca”.
“Ya sabemos que no todos pueden acceder al Mercado Central y que sería bueno ir buscando posibilidades de ampliarlo en distintas zonas, o encontrar alternativas frente al robo indiscriminado de los formadores de precios proinflación”, escriben junto a una foto en el Mercado Central en la que se comparan los precios con los de una importante cadena de supermercados que llega a tener un producto 500% más caro.
“Viva Cris”, con la imagen de Yegua y Groncha, fue su manera de criticar la reciente tapa de la revista Noticias titulada “Vía Crisis”, en la que se usó la imagen de la Presidenta crucificada, edición criticada también por la mayoría de la dirigencia kirchnerista.
Yegua y Groncha tiene su web, su página en Facebook y su cuenta en Twitter, pero pronto llegará a las librerías. “La idea es salir de las redes porque nos gusta la calle, estamos trabajando en un libro, que obviamente contará con presentación artística”, cuentan. La idea es poder presentarlo en una fecha peronista, y, por ello, trabajan contrarreloj.
“Nosotros no armamos un personaje para llegar a Tinelli”, aclaran sobre la popularidad que está ganando este proyecto. Tampoco usan sus diseños para la venta de remeras ni accesorios, aunque muchos se los recomiendan.
“Hay un grupo militante que se llama Yeguas Oficialistas, con las que Cristina Kirchner tiene una foto en Facebook. Creo que, si nos conoce, entiende la ironía sobre su figura. Dejamos atrás lo despectivo para volverlo positivo”, concluyen.



Invitada al divertido programa ¿Quién invitó al burro? en La Oreja Negra donde mezclamos cervezas con conceptos del groncho casual. Puede escucharlo en el siguiente link.



Hoy se conoció la sentencia por el caso de Marita Verón, el cuál muchos de nosotros venimos siguiendo y apoyando la lucha en contra de la trata de personas, celebrando la justicia como estandarte de la democracia.

* por Yegua & Groncha

Ahora bien. ¿No será momento de adentrarnos un poco más en la cuestión e ir por más, pero el "más" verdadero, que no es reposteo de facebook o una repetición incondicional de las bajadas de línea que en muchos casos, terminamos apoyando y al final, cuando la discusión está sobre la mesa, nos quedamos sin palabras?
SIN CLIENTES NO HAY TRATA es el slogan de la causa, fomentando en varios escalones por espacios que hemos apoyado con justa razón.
Confundir la trata de personas con la prostitución es, en principio, bastante limitado. Todos sabemos que muchas mujeres trabajan y viven de ésta última, con el derecho que les merece, ya que no es algo ilegal en Argentina. Nos guste o no, la prostitución existe. Aquí y en cualquier lugar del mundo. No podemos negarla ni negar un derecho de vivir y trabajar de lo que deseen. O pueden, claro.
Enfocar el problema y la solución en "el cliente" es tibio, poco comprometido en señalar los poderes reales que conforman el círculo de la trata.
Y por qué mejor no nos basamos en "sin policía no hay trata" Sin proxenetas, políticos mafiosos y todo lo que viene después de una red que, finalmente, todos sabemos cómo en muchos casos se conforma. El "cliente" es el último eslabón de un conflicto social y cultural y en tal caso deberíamos adentrarnos en el debate de porqué el hombre consume prostitución y qué lugar ocupa la mujer desde hace siglos.
Creo que nos relajamos desde el lugar simplista de que "todo es lo mismo" y puedo comprender que ese slogan fue el primer concepto que se utilizó para concientizar y descubrir un velo que muy pocos conocían.
Yo conozco prostitutas. Prostitutas que no fueron usadas como esclavas. Prostitutas que (queda el debate que planteaba anteriormente) decidieron o fue parte de su vida para simplemente seguir adelante. Sería lúcido escuchar a las mujeres de Ammar y descubrir las historias por detrás de los slogans.
Y no dejemos de recordar que la "trata" es mucho más amplia que la oferta sexual. El esclavo de grandes empresas, imaginemos ropa o zapatillas por ejemplo, es objeto de la trata también. El cliente es culpable entonces de comprar zapatillas. Y podemos seguir. Y no se acaba.
Asumir más riesgos, hacernos cargos de las personas y diferenciar las historias y las decisiones, es tal vez la deuda pendiente.



"la gente vive con miedo"
Mirtha Legrand
* por Yegua & Groncha

David Moreyra, cuerpo final de un linchamiento, cuerpo caído por la muchedumbre, por su ciega obediencia al mundo que le dictan. No el único, hubo otros; tantos otros.
David Moreyra, y su nombre pronuncia el de tantos. Centenares y miles. El cuerpo yacente de un condenado, el suyo y el de otros. Allí, en medio de la calle, golpeado hasta la inconsciencia por medio centenar de vecinos. Pena asesina impuesta sin el menor gesto de misericordia. Sin el juicio y el procesamiento justo al que debe aspirar toda sociedad que se digne de estar compuesta por seres humanos al momento de juzgar cualquier delito cometido por alguien, aún el más horrendo.
¿Quién juzga? ¿Quién es la mano ejecutora de semejante aberración? ¿Dónde se origina? ¿Quiénes son los responsables de crear una horda asesina que se asignan la tarea “honrosa” - para muchos de sus miembros- de eliminar el delito con actos más criminales aún que aquel que juzgan? ¿Quién se arroga el derecho de sanear el cuerpo social de lo que consideran la escoria, y eliminar así a quienes consideran un estorbo en el camino de su ambición y satisfacción de poder?
No hay nombres propios, salvo el de la víctima; la mano ejecutora detrás de la figura de la horda construye un pretendido anonimato y asegura su invisibilidad. Manos ejecutoras y dictatoriales, las de siempre; con métodos y coyunturas distintas en épocas diferentes, pero siempre con la misma matriz de origen.
Me gusta pensar que a muchos empezamos a verles la cara.



Cultura Colectiva
Entre el kitsch, la resignificación estética y política del peronismo al calor de los mandatos de la “década ganada”, y poniendo el cuerpo al servicio de la intervención visual y la provocación de posiciones estáticas, Yegua y Groncha se convirtió en uno de los proyectos artísticos más interesantes que circulan en la actualidad. Con base en la web y las redes sociales, las imágenes de Y&G estimulan, perturban pero sobre todo invitan a un viaje mental por un tornado que mezcla todos los símbolos disponibles de una época que combina biopolítica, síntesis y redescubrimiento. Un viaje al corazón del triunfo cultural de una Yegua y Groncha.


* por Sebastián Scigliano (para NI A PALOS, suplemento de Tiempo Argentino)23/2/14

Como si Moria Casán, “el Negro” Olmedo, Marcos López y Aníbal Fernández se sentaran en una mesa a tirar ideas y, de golpe, se les ocurriera sacarle, a esas ideas, una foto. Como si Alberto Samid se pegara un chapuzón en la historia del pop art y saliera a secarse en una reposera al costado de la pileta, y una “secretaria” de Johnny Allon lo esperara con un vaso de Granadina con soda. Como si Babasónicos abrazara, de una vez por todas, el credo del General, y ya. Y, en todo caso, como si esa aventura no lo fuera tanto, y esos diálogos, ese baño en las aguas del arte contemporáneo y ese eventual pronunciamiento no estuvieran nada más que a cinco minutos de ser posibles, ahí, al borde de la fantasía que navega entre lo kitsch, lo incorrecto y lo intensamente popular. Sobre todo eso, pero además sobre política, sobre la agenda de los medios, sobre el peronismo y sobre el lugar que tienen en todo ese entuerto el erotismo y el cuerpo de la mujer habla el proyecto Yegua y Groncha, desde sus múltiples manifestaciones 2.0, con ese nombre en Facebook y desde el sitio web www.yeguaygroncha.com.
Punctum
“De origen soy actriz, y después de muchos años de estar inactiva, empezamos un proyecto de fotografía. Si bien no era el proyecto Yegua y Groncha, sí había ya mucho de esa estética, pero sin todo el contenido político, o no tan explícito. Hace un año y medio que arrancamos con Yegua y Groncha propiamente dicho, que en realidad no sabemos muy bien cómo surgió; creo que, después de muchos años de trabajo, conglomeramos un montón de áreas que desembocaron en este personaje”, cuenta ella, una morena pequeña, intensa y amable, la misma que le pone el cuerpo a las producciones del proyecto. Y&G son ella, delante de la cámara, y él, detrás, y un conjunto de colaboradores eventuales y desinteresados que hacen posible cada historia. Porque si hay algo que tiene Y&G es que, en cada foto, cuenta una historia, que a veces condensa lo más picante de la actualidad cotidiana y a veces rinde tributo, a su modo muy especial, a las tradiciones políticas populares autóctonas, centralmente al peronismo, cuando no a los procesos latinoamericanos en ciernes. Cómo lograr eso retratando el cuerpo, inocultablemente bello y casi desnudo de una mujer, es el secreto mejor guardado de Y&G, que seguramente permanezca así aunque ellos se empecinen, una y otra vez, en revelarlo. “Hay dos planos, el principal, que a veces puede ser una foto erótica, aunque limita un poco llamarlo así, pero para que se entienda, y está el plano de lo que hay atrás, que no sólo es político, que muchas veces es social. Hay que mirar, y el problema muchas veces es que la gente no mira, se queda con la teta. A nosotros el erotismo propiamente dicho, la foto erótica, no nos interesa”, subraya, enfático, él.
Ciertamente, la multiplicidad de planos para mirar es lo que hace de Y&G una experiencia tan subyugante, como si, todo el tiempo, quien ve estuviera errando el tiro, y se perdiera lo que es, en realidad, lo importante. La mayoría de las veces es necesario escrutar con detenimiento para que el sentido, finalmente, se revele. Y lo que resulta llamativo es que la presencia del cuerpo y del erotismo con el que se lo presenta funciona como un señuelo, como un obstáculo que, en vez de mostrar, oculta. Eso no impide, sin embargo, que la contemplación de ese cuerpo y de esa escena resulte placentera, pero al mismo tiempo es como si hubiera que pagar tributo para ver. Y ese tributo es el mensaje político o social que está de fondo. Es ese juego de sombras a plena luz lo que le permite a Y&G sortear las miradas más sacralizadoras, incluso a pesar del habitual malentendido que provoca cada intervención. “Sabíamos que iba a pasar, que el equívoco iba a estar presente, y a veces nos divierte y a veces nos rompe las pelotas. Depende de quién sea el protagonista de ese equívoco, claro. No es una ciencia, porque depende también de qué estés hablando, de qué ironía usaste, de qué tipo de humor. A veces jode, sí, y a veces la verdad es que nos divierte muchísimo. En realidad, no sabíamos cómo iba a ser la recepción, y nos sorprendió bastante, y ahí te vas alimentando con lo que te da la gente y el público”.
Sexo y peronismo
No se equivoca quien piense en Y&G como un proyecto artístico peronista o, más bien, sobre el peronismo y su iconografía. Pero si eso es cierto, lo es de un modo, cuanto menos, controversial. La consagración del peronismo que proponen atraviesa los márgenes de la canonización de sus figuras emblemáticas y de sus íconos intocables –especialmente, de la mujer peronista y su cuerpo, claro- y le agrega imágenes propias de este tiempo, contenidas por unas nuevas fronteras culturales y estéticas para ese peronismo, hijas indiscutibles de la forma que este tomó en la última década. “Creo que rompemos bastante el cómo se trata a las mujeres peronistas, que por un lado son santos asexuados y, al mismo tiempo, muy aguerridas. Siempre nos preguntamos cómo es que el peronismo, a pesar de ser una fuerza tan amplia y abarcativa, termina muchas veces cerrándose, sobre todo en las cuestiones sexuales y eróticas relacionadas con el cuerpo de la mujer”, dice ella.
No es posible entender el “éxito” de una propuesta como Y&G sin pensar en qué le pasó al peronismo post menemista cuando se chocó de frente con la subjetividad 2001, coronada de zapatismo y, muchas veces, más cerca de la rúcula que del choripán. Sobre ese terreno fangoso se desplaza Y&G, y los equívocos que genera también se nutren de esas nuevas identidades en construcción, producto de una mezcla más antojadiza que planificada. En todo caso, Y&G se planta desde lo genuino de las biografía de quienes lo hacen, un valor que atraviesa con creces el lente de la cámara. “Jugamos con algunas cosas como el Mercado Central, por ejemplo, pero, ojo, nosotros vamos al Mercado Central, no es una pose. Lo hacemos antes de Y&G, de hecho. No hay una postura palermitana del tipo “lo popular, vende, Evita y Perón, vende”, como las marcas que se llaman Bolivia, por ejemplo. Nosotros trabajamos con una estética casi fashion, que parece que estamos en ese lugar, pero en realidad nos estamos riendo de eso”. La referencia al trabajo de artistas como Marcos López se vuelve, ahí, inevitable, aunque ese universo de retratos en tonos pastel sobre un fondo eterno de manteles de hule sea la historia de sus propias familias, y no solo una influencia estética. “Todas la fotos de nuestras familias podrían ser una foto de Marcos López”, se esfuerzan por destacar.
El cuerpo que molesta
La relativa sorpresa es que una propuesta como la de Y&G alcanzara cierto éxito, sí que módico, pero éxito al fin. “Pensamos que iba a ser como una cuestión elitista, para fotógrafos, intelectuales, y la verdad es que se enganchó todo tipo de público. Se volvió “masivo”, ponele, en el pequeño mundo de las redes, claro, y nos sorprendió. Hasta gente de afuera se sumó, que nos pregunta qué es el peronismo. Un yanqui, por ejemplo, nos dijo que, a partir de nuestro trabajo, se puso a investigar. Ahí empiezan a ver que hay un armado muy complejo, que ellos nos llegan a entender, pero que hace que les interese la propuesta”, cuentan. No obstante ello, los encontronazos eran esperables, e incluso desde lugares, en principio, insospechados. “Hay, obviamente, críticas, porque el “anti” es muy “anti”, y siempre está ahí, pero en general tenemos una buena recepción. Hasta el modo en que tratamos el erotismo, que pensamos que iba a ser un lugar complicado, porque obviamente ahí estamos al límite; es un juego, una ironía que, de todos modos, no todos entienden”. Acaso esa última referencia se dirija hacia lo más radicalizado de algunas expresiones del feminismo, que toman al objeto por el mensaje, sin mayores esfuerzos por pensar qué es lo que eso quiere decir. “Mucha gente no entiende la libertad con la que jugamos, que al mismo tiempo, erróneamente, el feminismo extremo nos critica. Porque critica el uso que hacemos nosotros del cuerpo, pero después son las primeras que muestran las tetas para manifestarse. Hay una contradicción ahí, pero en el extremo. La idea es laburar con esa libertad de que el cuerpo es el cuerpo, y ya. Obviamente, está la mirada machista sobre eso, la mirada cultural. Pero es también la idea de poner un palo ahí, para molestar. Eso lo tenemos claro, que molesta”.
Peronismo, cuerpo, mujer, erotismo, humor, todo condensado en una serie de imágenes que se refuerzan entre sí, que construyen un sistema que da sentido a una intervención estética plagada de referencias a la historia de la imaginería popular, a sus íconos más reconocibles y también al modo más candoroso de reírse de ellos, que es también una forma de ejercer la crítica sobre la santificación de algunas ideas. “Nos gustaría poder tener la libertad de que el otro pueda comprender algunas críticas que nos gustaría hacer, pero corridos de lugar. Ni ser la Barcelona, ni ser la oposición, pero tampoco tener la cerrazón de algunos militantes, frente a los que no se puede hacer ninguna crítica sin que se entienda que, por eso, se cuestiona todo lo demás. Eso es muy difícil. Es cierto que ese proyecto es muy nuevo, por ahí necesitamos un poco más de tiempo para que eso se entienda”, confiesan.
Por lo pronto, la idea es salir de la “burbuja” de las redes sociales, y hacer de Y&G una presencia más real. “Estamos con la idea de hacer alguna muestra, incluso trabajando con algún amigo la idea de alguna performance, por ejemplo. Aunque la cosa de meternos en una galería no nos copa mucho. Lo ideal, si no fuera tan caro, sería enmarcar las fotos y sacarlas a la calle, para que la gente se las lleve a su casa”.



Los giles mientras más miran menos ven
La Danielo.
* por Yegua & Groncha

Llueve. Alguna ultra-feminista critica un post mío. Se saca. Está aburrida. No le da masturbarse. Se enoja con su pelo, con su piano, sus discos, la ropa y el perro.
Voy a la página de Femen (femen.org). Varias veces vi los post de sus perfomances anti sistema. Empiezo a recorrerla. Recuerdo que las feministas la nombran y se jactan de la pelea (anti-hombre?) anti-sistema.
En la portada (siempre cambia…supongo que es un random…) hay una rubia preciosa. Maquillada. En tetas, claro. Sobre la piel puede leerse "My pussy, my rules".
Sigo navegando la web. Recuerdo las críticas sucesivas que recibo en cuanto a la "cosificación". Que si muestro una teta. Que si soy flaca o gorda. Que si hay photoshop. (je)
Hay muchas fotos que son parecidas a las mías. Por detrás de una pelirroja con las tetas "hechas" dice algo de Femen y algunas inscripciones en Ruso. Yo pongo stencils de Evita. Soy más groncha, claro.
Me sorprende el maquillaje. Los flyers de "Feliz Cumpleaños Elvira -"alguna de las chicas militantes"-), muchas agradables producciones de preciosas cinturas y peinados y tocados de flores que más me hacen acordar a la revista Vogue.
Me divierte el juego de "I´m free". Me divierte (me gusta) la búsqueda en cualquier ámbito. Hasta en las equivocaciones.
Se queman banderas islámicas, se irrumpe en templos de todas las religiones, se enojan con Putín, se pelea contra los Casting Shows de moda, se leen consignas a favor del aborto y del uso propio del cuerpo, el racismo, la causa Amina y siguen contando. Se autodenominan “Sextremists”.
Hay que tener cojones para salir en países islámicos, junto a mujeres tapadas hasta el alma, entre policías reprimiendo y a veces quedar presas horas o días. Me gusta que se jueguen así.
Una señorita de una página de Facebook criticaba mi postura ("lo que producís es que los hombres se calienten y lo otro queda en segundo plano). Es divertido ver en tal caso cuántos seguidores hombres y cuántas seguidoras mujeres tienen algunas páginas de Ultrafeministas. Si. Claro. Eso.
Habría que mirar cuál es el segundo plano, muchas veces en lo que con soberbia algunos llaman "la realidad", los segundos planos, como en el cine, están allí para eso, para adueñarse de lo impronunciable en un primer plano.
Ella proponía el siguiente juego: Chicas, manden su foto de teta. Y hacemos el "tetazo". Para?. No importa. Por la libertad, ponele. Para que no nos vean como cosas. Ponele. Entonces hace un collagge de varias tetas. Grandes, chicas, hechas. Tetas, bah. Tetas sin cara. Eso es militancia amigos. Eso destierra el machismo instalado. Eso contruye un nuevo inconciente colectivo: La mujer sin cara. O "la mujer teta". Ponele.
Entonces viene otra. Ésta se disfraza de hombre y pone "drag session" a sus fotos con un bigote pintado con corcho. Si. Todos lo hicimos para el 25 de mayo. Yo era la esclava negra de mierda que prendía las velas.
Les comparto parte de sus comentarios (sobre la foto del boicot a Shell, específicamente):
"Me parece como mínimo ingenuo suponer que la visualizacion de cuerpos femeninos desnudos como objetos/adornos/mercancias "no abone" la dominación masculina.
No se puede separar el rol en la familia, de los chistes machistas, de la violación, del femicidio, porque todo forma parte de una misma matriz."
Cita a algún blog irreconocible. No, no es Onfray. Hay alguien que se enoja y pone la X en lugar de la "o" o la "a". Así todos somos iguales. Vos la "O". Yo la "A". Y vos sos yo y yo vos. Entonces militamos. Con un copy paste eterno. Con los copy paste (mucho flujo de España), que siempre garpan en éste círculo vicioso. No vi ninguna Femen en Argentina, salvo las trabajadoras sexuales de Ammar que hicieron un “tetazo” por sus derechos. Igual ese es otro tema que merece un capítulo aparte.
Cabe mirar también uno de los enunciados feministas por excelencia “Mi cuerpo es mío y yo decido qué hacer con él”. Pareciera que algunas (algunos) creen que alguien me está obligando y me tienen secuestrada, y como sólo pan y agua. Algunos (en general hombres) preguntan si soy yo la de las fotos o hay un tipo que me “maneja”. En eso estamos de acuerdo: el inconciente destrozado de tantos años de poder masculino ha dejado a muchos hombres en ese lugar “Olmediano”, tan perverso en cuanto a su propia hombría donde está todo bien mientras seas “la cosa” y entonces se enojan cuando les tocás su ego machista y se dan cuenta que también “pensás”. Y decidís. Y no se lo bancan. Entonces el discurso de siempre, el discurso de ellos mismos pensando en el discurso. El de siempre, claro.
Uno de los post de otra feminista a ultranza aclara: “Si la mujer es la revolución dentro de la revolución, el hombre es la contra-revolución dentro de la revolución”. Tal vez este sea el enunciado primario de una mirada que repite como monos la palabra “patriarcado”, ya vaciándola de contenido. Esta “aguerrida” mirada anti-hombre, que abarca a todos los hombres y a todo el “hombre” pareciera dejarlas afuera del amor. No las veo hablar de amor.
Bah, salvo varias apreciaciones al amor homosexual femenino como si ello agregara un poroto más a esta incansable subversión de género. Y si. Los tipos se calientan. Funciona.
Hay un problema grave con el sexo. Fíjense. Busquen. Lean. No. No encuentro al amor.
Pareciera que todas las relaciones humanas se refieren a estados de género o sexuales. A violencia sexual. A persecusiones políticas hacia mujeres. Veo una olla con demasiadas cosas mezcladas y es difícil definir el gusto.
Siempre me pregunto si la coherencia de tales “ultra” (quienes se depilan, se masturban mirando porno, les gusta que les “peguen” en un juego erotico con su pareja, que se operan las tetas, que se jactan de sus capacidades para el sexo oral y etcéteras -casos verídicos con nombre y apellido) les da el poder de acusar con su dedo intocable, llegando a inmolarse como kamikaze islámico desde una cuenta de Facebook.
Entonces vuelvo a Femen. Y encuentro el regalo que me faltaba para convertirme en feminista: el FEMSHOP! ( http://femenshop.com/)
Pensaba encontrar consoladores de colores. Pero no. Hay tazas. ( tazas de café…). Y remeras.
Y entonces sí: encuentro las BoobsPrints. O algo así como el logo pero perpetrado en papel desde unas preciosas tetas importadas que bien supieron amoldarse a témperas o acrílicos.
Esto me da una idea. Las "tetitas" de Yegua & Groncha. No, dejá. No se lo vendo a nadie.
También usted tiene la opción de DONAR para FEMEN, y que ellas hagan lo que a usted le gustaría hacer pero no se anima.
Creo que queda clara mi postura frente a la utilización de la mujer (y en algunos casos el hombre) como objeto. Abogo por muchas cuestiones que se denominan feministas, estoy en contra de cualquier acto de machismo y violencia. Estoy a favor del aborto libre y gratuito. Soy parte de la lucha histórica de los derechos de la mujer. Y no me gustan los extremos, cualquiera sea.
Podría decirse que esto es una página feminista. Trabajo con la ironía y tal vez algunos no quieran o no puedan comprenderlo.
Y de este modo comparto uno de los manifiestos feministas del que hablaba más arriba: yo (y sólo yo) decido qué hacer y cómo con mi cuerpo. 
Pero eso si: yo doy la cara.



Quienes hacen “Yegua y Groncha” impusieron un nuevo estilo de “cyber militancia”. En tiempos en los que la comunicación es 2.0, es un plan interesante, sobre todo cuando se recurre a técnicas que suelen ser ajenas al ámbito de la política.


N. es espontánea, simpática, agradable y atenta. No deja pasar detalle y no le gusta dejar las palabras a la libre interpretación. Necesita estar segura de que sus dichos sean bien interpretados. N. es Yegua y Groncha pero Yegua y Groncha no es solamente N. De todos modos, le gusta guardar un halo de misterio detrás del personaje.
Nos recibe con bastante maquillaje,:“perdón, pero recién terminamos una sesión de fotos” se disculpa.
Cualquiera que vea las fotos se sorprenderá por la calidad artística. En la mayoría se recurre al erotismo y a enunciados políticos, “la Yegua” es Nac & Pop y lo muestra en sus producciones. “Yo soy actriz, y esto es lo mío” comenta. Yegua y Groncha empezó como una burla casi interna a la escena “artística palermitana por un lado, y al fanatismo político extremo, por otro” aclara.
- Durante el nacimiento del personaje, ¿existió el anhelo de trascender?
- La verdad es que nunca lo planteamos como un objetivo. La idea, era provocar y ver que reacciones generábamos en quienes las veían. Es un estudio casi sociológico el ver algunas reacciones, tanto a favor como en contra.
Refiere que en los últimos meses, no saben cómo, empezó a tener mayor repercusión y eso les genera una mayor responsabilidad en cuanto a que tan actualizada mantienen la pagina.
- Aún no incursionaron en Twitter, ¿no les interesa?
- Tiene un poco que ver con lo que decía antes. Twitter es mucho más demandante, debería estar todo el tiempo escribiendo cosas, y no es lo que más me interesa.
- Tanto la página (www.yeguaygroncha.com) como el facebook tienen un tinte militante. ¿Siempre participaste activamente de la política?
- Vengo de familia de militancia… troska. Durante mi adolescencia milité ahí y escribía en el periódico. Más adelante tuve una etapa apolítica. Hasta bastante entrado el gobierno de Nestor Kirchner te diría. Mi papá empezó a mostrarme algunas cosas, que se empezaban a dar algunos cambios que habíamos pedido siempre desde la izquierda. Ahora esas banderas las recogía un gobierno. Me costó bastante el sentirme “oficialista”, porque uno se acostumbra a ser oposición.
Ofrece un mate con yuyo, pide permiso para prender un cigarrillo. Cuenta que después de la 125 fue mucho más kirchnerista y señala que también milita en la “vida real”, pero que por una cuestión de prudencia prefiere no decir en qué agrupación.
- A pesar del fanatismo ciego que demuestra por momentos el personaje, vos te has permitido disentir.  
- Totalmente. Hace muy poco me sentí rara al ver que el gobierno adoptaba como propio el slogan de “sin cliente no hay trata”. Siempre me pareció simplista y me alarmó verlo en las campañas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. El confundir trata de personas con prostitución es, cuanto menos, ignorancia. Lo hice saber y lo publiqué. Hay cosas con las que no me siento cómoda, y esta fue una de esas.
Todavía se sorprende por la cantidad de seguidores que tiene. Comenta que la página tiene unos dos años, pero el boom se dio en los últimos meses. Mucha gente le escribe y le acerca regalos. Una semana atrás le regalaron la“NestorJarra”, una especie del clásico “Pingüino”, pero con la fisionomía del ex Presidente Kirchner. Claramente, la jarra mereció una sesión de fotos y, por supuesto, fue un éxito de comentarios.
En tiempos en que la “militancia virtual” tiene mala fama, “Yegua y Groncha” nos muestra un costado original del asunto, permitiéndonos tomarnos con humor cuestiones que en otros ámbitos se discuten violentamente.



Enero de 2014 mientras intentás buscar que se cumplan los precios cuidados y mientras la Massa no crítica ni cerebral los boicotean, Coto te pide los centavitos "que te sobran" para donarle al hijo de dios Jesús. Cariglino. Antes, me pego un tiro en la frente.

* por Yegua & Groncha

La cuestión es simple: nuestro “estudio de mercado”, demostró que más allá de la ya conocida estafa que implica la “donación” del vuelto a los supermercados (incluye deducción de impuestos para el comercio, donación a instituciones benéficas “de parte del comercio”, una transacción en negro ya que no se entrega el comprobante, y etcéteras varios) aparece claramente lo que denominamos “vergüenza social del consumidor” o “no tengo pelotas para decir que no”.

50 muestras en 30 minutos de pobres infelices consumidores y 50 rostros ante la inevitable pregunta “¿Quiere donar 12 centavos al Hospital de Morón...?”
Y mientras los ojos clavados en otros ojos esperan los infinitos 3 segundos de resolución de la respuesta que en el 90% de los casos termina siendo afirmativa y donde los mismos ojos revisaron en los mismos 3 segundos a los clientes vecinos, sus caras, sus ropas, las manos con tarjetas de crédito y documentos y su mirada que siempre es cómplice de la cajera, y entonces el “no puedo ser tan miserable”, “hay gente que necesita los 12 centavos más que yo”, “quedo para el orto si digo que no...”.

Claro, faltaba más. Y por adentro un odio extremo a Coto, a los infelices que estaban detrás, a la cajera y su sonrisa de camiseta.