VERSOS QUE ILUMINAN... PALABRAS QUE QUEMAN

domingo, 6 de noviembre de 2016

"Tango para Luca Prodan. Un alma errante.." de la Opera rock After Chabon "El Tano Errante" De Francisco Alvero El Juglar de la libertad.

imagenes
"Tango para Luca Prodan."
Canto para un alma errante...
 (Tango Canción. )

De la Opera rock After Chabon "El Tano Errante"

De Francisco Alvero El Juglar de la libertad.


I
Canto para un tano errante 
canto un tanguito nomas 
Canto para el tano errante 
desde el malevaje  
un tango de acá
Canto para el tano errante
Del rock militante,
After chabon quizás.

Que lo baile la Cereani,
Hoy, con su pareja actual
Con orgullo y alegría
y bronca contenida
tristeza no mas.
Recordando la heroína
que lo baile Silvia
Por Luca Prodan


Tango bien de las pelotas,
tango que no va callar
No va callar sus verdades
así como lo hizo
El pela'o nomas
Divididos las pelotas
estamos unidos por Luca Prodan

Tango para el tano errante 
tal vez un grito quizas
De coraje y de esperanza
de amor y de soledad
Tango para el tano errante
Tango pa' Luca Prodan.
Un grito de libertad. Crua Chan!


II
No le cabía mucho el tango
El machismo en realidad
que ahora lo transformo en zamba
para que la bailen si se animan ya
milongueros y rockeros
en un homenaje pa' Luca Prodan

Siempre con el sol a cuestas, 
El se la supo jugar
Escapando del infierno
abrazo a nuestro pueblo
con su libertad
Pa' cantarle a nuestro suelo
de Roma a Inglaterra 
vino para acá


Canto para un alma errante, 
 Trashumante de verdad
por ser rea y bien de abajo 
del rock se  fue a enamorar 
Tango para un tano errante, 
tango pa' Luca Prodan.
Un grito de libertad. Crua Chan!
Tango pa' Luca Prodan!
Tango y zamba ademas
un poco After Chabon quizás.


Respetense, respetense cualquiera, under o no under; aunque estan en un bar tanguero que se respetan uno al otro y tratar de ententenderse; nada mas, me parece que con eso digo todo.Y amor mucho amor. " (Luca Prodan) 


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Brilla tu luz para mí


“Si uno se acerca al mundo del tango porque quiere ponerse zapatos altos, se pierde la mejor parte, que es la del sentimiento”

Bailarina, artista plástica, DJ de tango y escritora. Nacida el 23 de mayo de 1961, Silvia Ceriani fue también la última novia del inigualable cantante de Sumo, Luca Prodan. Ahora, alejada del rock, es una de las principales figuras del underground de la milonga porteña.

Son las cuatro de la tarde. Rubia y con el pelo corto, espera apoyada en la puerta del bar La Orquídea, en pleno barrio de Almagro. Un par de anteojos Ray Ban cubren sus ojos, parecidos a aquellos que utilizaba usualmente el líder de la mítica banda Sumo. Su sonrisa, franca y despreocupada, la acompaña en todo momento, y mira distraídamente a cada una de las personas que pasan a su lado. A pesar de sus lentes, sus ojos se pueden adivinar: celestes y sinceros, tal como ella se mostrará en todo momento.

-¿Por qué decidiste acercarte al tango?
Más que acercarme, el tango mismo me atrapó. En realidad, tomaba clases en el taller de Bartiz y, para mí, era un juego más que nada social. Un día, una amiga mía me lo presentó a “Tete” –Pedro Alberto Rusconi, milonguero famoso- , fui a su taller y de ahí en más no pude despegarme.




-¿Cómo influyó la figura de “Tete” Rusconi en tu acercamiento a la milonga?

Muchísimo. Ya desde el primer momento, bailar con Tete fue una sensación increíble. Tal vez, si hubiese tenido que hacer el proceso con alguien que también estaba aprendiendo, no creo que me hubiera enganchado tanto. Yo estaba re enamorada de “Tete” y del tango. Al principio, pensé que era algo pasajero. Nunca imaginé que me iba a dedicar al tango para siempre, pero después me fui a vivir con Tete, empezamos un romance increíble y también era una forma de poder estar más con él. Me fui formando a su lado y creo que eso contribuyó mucho a que me quedara en el tango. 

-¿Qué creés que el tango le aportó a tu vida?
Le dio sentimiento a mi vida. Siempre fui una persona muy mental. El tango es pura sensorialidad, ya desde la música, que es algo vibratorio, que toca otros planos y no sólo el intelectual. También en el abrazo a la hora de bailar el tango, los roles y el hecho de ser llevado. Bailar un tango es sentimiento inmediato, es una cuestión muy sensible y que está a flor de piel.

-¿Cómo conociste a Luca Prodan?
A Luca lo conocí por medio de una amiga mía que trabajaba en el Café Einstein, en Córdoba y Pueyrredón. Una tarde, fui a llevarle un libro a mi amiga y ahí estaba Luca, sentado con un porta estudio, jugando con el sonido de un tema de Laurie Anderson. Al poco tiempo, Sumo empezó a tener muchos shows en capital y usaban mi casa como sala de ensayo. Ahí nos hicimos amigos.

-¿Cuándo es que empezaron a salir?
Bastante después, habrán sido nueve meses o un año desde que lo conocí. Pasó el tiempo, y yo alquilé una habitación en la casa de Alsina, San Telmo, cuando todavía no tenía ni luz, ni gas. Luca estaba medio en banda porque se había separado de Mónica, su ex novia, y como sobraba una habitación en la casa, un amigo, “Pichi”, le ofreció que fuera a vivir allí. Una vez fuimos al cine y hacía frío y bueno, Luca quiso quedarse a dormir en mi cuarto y ahí empezamos a salir. Todo por el cine y el invierno.  Yo creo que estábamos predestinados a estar juntos de alguna manera.

-¿Cómo era Luca en la intimidad?
Era una persona sumamente cariñosa, muy afectuosa, sincera y emotiva. Era un artista en un sentido integral. Una persona que tiene algo para comunicar y decir en el mejor modo que puede hacerlo. Siempre tenía algo para proponer y su ideología sigue hoy rodando. Fue brillante en todo sentido, porque era alguien que agarraba una guitarra y te conmovía. También era muy gracioso, inteligente y sabía cómo acercarse a las personas. Siempre quería cambiar las cosas. Algo que lo indignaba era ver que el rock había nacido como una consigna revolucionaria, y luego había girado hacia el “fashion”. Eso lo sacaba de quicio.

-¿Cómo pudiste sobreponerte a su muerte?
Yo no sé cómo haces para salir de algo así. Creo que no salís nunca. Hay algo de mí que entendió algo que no lo puedo explicar en este momento. Cuando lo recuerdo no lo puedo creer. Imaginate que la persona que más amás en tu vida se muere al lado tuyo. Es muy triste, la verdad, pero están sus canciones y tengo la felicidad de haberlo conocido en su nido más íntimo.  

-¿Qué música escuchabas en esa época?
Habían aparecido los primeros cd’s, y un amigo se había traído el cd del Álbum Blanco de los Beatles y Let’s Dance de David Bowie. También escuchábamos mucho After Chabón y hacíamos la crítica de los temas que nos gustaban y de los que no.

-¿Qué es lo que te apasiona de ser DJ de tango?
Me gusta descubrir el tango cada noche. El tango es una música increíble, porque ahí uno encuentra todo, hay músicos espectaculares y tiene miles de facetas que redescubro todo el tiempo.

-¿Cómo ves al tango hoy en día?

Esta buenísimo que gente de todas las edades se acerque al tango sin prejuicios. Me parece que si las personas nos abrazáramos más, habría menos guerras. Sin embargo, si uno se acerca al mundo del tango porque quiere ponerse zapatos altos, se pierde la mejor parte, que es la del sentimiento. Lo importante es que el tango le aporte positividad a nuestras vidas. 


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radar

Domingo, 20 de septiembre de 2015
> FRAGMENTOS DE LIBERTAD DIVINO TESORO

DIVIDIDOS POR LA FELICIDAD



LA PELUCA EN LA BOLSA


Gillespi El show era una bestialidad. Primero porque tocaban a un volumen que no se podía creer, pero sonaba cristalino.  Cuando terminaban, la cabeza te quedaba como una pandereta. Otra cosa que me gustaba era la puesta de luces. Eran casi todas en contraluz, es decir que veías a las figuras recortadas de los músicos sobre la luminaria, que estaba detrás del escenario. Eso generaba un efecto, cuanto menos, psicodélico y narcótico. Entre el volumen y que no veías un porongo, te mataban. El show empezaba acústico. Luca llevaba una guitarra acústica y tenía el pelo largo y marrón. Cantaba una balada. Después se sacaba la peluca y ahí empezaba el rock`n`roll. Esa primera vez que vi a Sumo quedé completamente magnetizado con la imagen de Luca. En el último de los temas, se sentó en el borde del escenario con las patitas colgando, dio el saltito y se metió entre la gente, que estaba enfervorizada con los acordes finales de la canción. Pasó caminando y yo automáticamente me fui caminando con él. No me quede viéndolo, una cosa muy extraña. Tenía la necesidad de preguntarle cosas. Yo venía tocando hacía varios años con bandas, pero lo que había experimentado era inédito. Cuando el show terminó, Luca salió del lugar completamente solo, con una bolsa de supermercado en la mano, y afuera había un grupito de gente. En la bolsa de nylon llevaba la peluca, el hueso ese que tenía y no sé qué más, y empezó a caminar por Corrientes, para el lado de Callao, y yo me puse a caminar detrás de él, a una distancia prudencial de diez metros. Así hicimos varias cuadras y a mí me quedaba como el orto porque tenía que ir para la 9 de Julio. Dobló justo donde está el Opera, el bar que está en la esquina de Callao y Corrientes, hizo dos metros y se puso a esperar el 60 en la parada del colectivo. No me animé a decirle nada porque Luca metía miedo. Me miró, como midiéndome con cara de pendenciero, a los pocos minutos se subió al 60 y se fue. Yo me quedé en la parada como un boludo.




Detrás de una gran adicción


Germán Daffunchio Claudia... Claudia se suicidó, ¿no? Yo, personalmente, esto es algo muy mío, terminé de entenderlo cuando vi la película de Luca, porque nunca pude entender cuál era su dolor. Siempre atrás de una gran adicción, hasta atrás de una gran autodestrucción tiene que haber un dolor, algo detonante y para mí fue Claudia. Porque él fue quien le dio heroína por primera vez y ella se murió heroinómana. A mí nunca me habló de Claudia. Hilvanando todo, me fui cayendo así. “Tac”, dije. “Claro, fue eso” y él le dice a la hermana en ese tema, que él no iba a morir como ella, que él iba a morir brillando arriba o alto, no sé, fijate la traducción de “Warm Mist”, qué fue lo que pasó.
Silvia Ceriani A mí nunca me dijo que sintiera culpa por la muerte de Claudia. Sí me dijo que su hermana tomaba heroína, como también me contó que él la consumía. Debe haber sido algo muy doloroso para él, profundamente doloroso. Deduzco ahora esto ahora, porque él nunca me dijo: “Yo le dije a Claudia que tomara heroína”. Además son cosas que pasan, si no hubiera sido él seguramente se hubiera encontrado con la heroína por otro medio, no lo sabemos.
Stephanie Nutall Luca se sentía muy cercano a su hermana Claudia, y tal vez parte del problema que tenía era ver cómo llenar el hueco que dejó ella en su vida.




FUCKIN’ PAPPO


PilTrafa No existían bandas como Sumo en la Argentina. Los Violadores éramos una banda punk. Ellos también, pero de  una manera distinta. Ese día en Estudiantes creo que cerraba Baglietto y nadie les dio pelota, igual que a nosotros. La gente jodía todo el tiempo con Pappo. Tocabas cualquier acorde y te gritaban: “Pappo, Pappo, Pappo”.
Germán Daffunchio Las frases que tiraba en vivo, las cosas que decía... Ese festival fue tremendo porque al final se quedaron todos callados. En un momento, cuando todos decían “¡Pappo, Pappo, Pappo!”, Luca tiró: “¡Fuckin’ Pappo!”. Me acuerdo de haber pensado: “Listo, acá nos matan”. Decía: “Fuckin’ Pappo, ¡Fuck you con Pappo! ¡A Pappo le corro una carrera a Rosario tomando vodka”. Imaginate a los monos. El tano era desafiante, un hijo de puta. Eran épocas especiales.




ESTO ES SUMO


Germán Daffunchio En el último disco yo estaba sentado, escuchando, medio que me ocupé de la producción. En realidad todos queríamos ser productores, de alguna manera. Yo me consideraba con derecho a serlo porque sabía cómo sonaba Sumo. Pero Roberto pensaba lo mismo y Ricardo también. Era una locura. No teníamos experiencia, pero es parte de la historia. Lo cierto es que Luca se me acercaba y me decía: “Hey, Germán, esto es Sumo”. “Esto no es Sumo”. Siempre teníamos la discusión de qué era o no era Sumo. Porque Sumo es un espíritu.
Claudio Kleiman Luca empieza a depositar la música en los otros, que eran los que le armaban las bases. Lo que pasa es que él era brillante de cualquier manera, porque sobre las bases te armaba `Mañana en el Abasto’”
Diego Arnedo Lo insólito era que en la revista Canta Rock aparecía el cancionero nacional, escrito con el cifrado americano todo bien, y el pasaje de cada tema de distintos autores. Luca lo miraba, y cuando entre todas estas canciones aparecía un tema, decía: “Mirá: E mayor y nada más”. Y se cagaba de risa de eso. “Eso es Sumo”, decía. Tenía la capacidad de hacer melodías sobre un único tono, pintaba la belleza de la melodía sobre cualquier cosa.




EL PRIMER PACTO DE LUCA CON LA MUERTE


Rodrigo Espina En mi película, Andrea dice: “El primer pacto de Luca con la muerte fue seguramente cuando estuvo en el Gordonstoun”. Yo lo tenía escrito desde el segundo guión. El que se filmó fue el quinto, y era una de las primeras cosas que dije. Cerca del Gordonstoun había un castillo en ruinas, donde yo imaginaba que hacían ciertos rituales, ciertas cosas, porque era en las ruinas de un castillo abandonado, como si fuera en el patio del Gordonstoun. Si uno se escapa del colegio, seguramente va ahí. Si buceás en las letras vas a ver un montón de eso. En los cuadernos de Luca hay un dibujo en el que hay una cabeza, con un dragón que sale de ahí. Es un dragón, no es una gallina.
Timmy MacKern Cuando Luca se escapó de Gordonstoun fue una revolución, porque nadie se había animado a hacerlo de esa manera.
Luca Prodan Para mí, fue una decisión momentánea e irrevocable. Dejar todo lo de la sociedad. Mi colegio era muy especial, te inculcaban cosas para ser una famosa e impresionante marioneta de la sociedad, no aquel obrero pobre... Ahí era toda una manera de pensar, te hacían pensar de una manera que podría estar acá ocho horas para decirte cómo fue, pero un día... Yo era muy rebelde en el colegio, pero era el primero de la clase y tuve una beca para Cambridge y usé ese hecho de la beca porque salía después en la revista anual del colegio y los padres mandaban a sus hijos ahí porque decían: “Este año hubo tres becas para Cambridge”, como si fuera... Era todo un comercio y a mí me hicieron como un trato, porque yo me portaba mal pero tenía la beca: “Vos portate un poco mejor y no te echamos del colegio, y si querés no tenés que levantarte a las 6.30 de la mañana y correr semidesnudo”, cosa que hice durante seis años, todas las mañanas, a las siete y media. Me hicieron un trato comercial que no tenía nada que ver con el lado espiritual que te vendían en ese colegio, de ser un buen tipo, de decir la verdad, de todo eso. Ahí me di cuenta de que era todo mentira y me escapé y chau, me escapé de todo. Dejé todo el lado normal de ser un ciudadano honorable.




LONDRES ERA LA ESCUELA


Germán Daffunchio Al principio era informal, más que nada por el hecho de compartir y de aprender de un tipo que venía de Londres, que para nosotros era como ir a la escuela.
Ricardo Curtet En Córdoba, también venían otros a tocar un poco. Algunos tocaban folklore, pero él estaba con los discos que había traído, unos simples, un montón de cosas. Tenía discos en italiano, me acuerdo de Lucio Dalla, y también tenía todos los discos de punk. Nosotros no entendíamos un carajo. Yo tenía mis discos, que me había llevado de Buenos Aires: Cream, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Frank Zappa... Me gustaba mucho Zappa, y Luca te decía: “¡Uh! ¡Frank Zappa! Sí, lo vi en vivo”. Estábamos muy impresionados con eso, él había visto a King Crimson, a Zappa, a Pink Floyd. Nosotros no habíamos visto nada. En esa época, ¿quién viajaba? De pedo teníamos los discos importados que nos llegaban. La primera vez que vino Luca no tenía grabador. Había traído un equipito de música y pasaba los discos de Timmy. Tampoco era un equipo muy bueno, porque la casa de Timmy era usada como casa de vacaciones.
Germán Daffunchio Luca representaba lo que todos queríamos ser y no podíamos. O no nos animábamos. Para el músico, era el rocker que venía de la cuna del rock y te decía: “No, yo estuve con Roger Waters y con éste y con éste otro. Un día vi a Van der Graaf, vi a los Clash....” ¡Contame cómo es la historia! Maestro, siéntese... Era como la punta de una flecha. Luca decía y hacía todo lo que a mí me hubiera gustado decir y hacer. Nosotros, como argentinos posmilitares, no nos dábamos cuenta de que vivíamos completamente encerrados, reprimidos, todos vestiditos igual y tan duros, ¿no?




VERDAD O ARTIFICIO


Timmy MacKern No sabíamos nada del rock argentino, en verdad. El que acercó al grupo a eso fue Ricardo Mollo, que tocaba con Spinetta, con Mestre... No conocíamos a nadie y nadie nos conocía a nosotros.
Claudio Kleiman Luca increpaba a todos, por distintos motivos. “¿No podés agarrar la guitarra y conmoverme? Aunque sea agarrá la guitarra y cantame un blues”. Era lo menos blusero que existía, pero te apuraba como diciendo: “Qué va a conmoverme eso... Si sos un pelotudo que no puede hacer nada si no le arman la banda en escena”. Eso tenía que ver con el valor que Luca depositaba en la autenticidad, que era un valor que en los 80 no estaba muy de moda porque justamente se priorizaba el artificio.
Marcelo Moura Teníamos una amiga en común, Jackie; nos juntábamos en la casa de ella y nos divertíamos mucho. Después de cagarse de risa conmigo durante una noche entera, salía a decir que éramos unos pelotudos. Soy una persona con mucho humor y a él eso le llamaba la atención. Se reía mucho porque tengo un humor muy filoso, cero maleducado y eso le encantaba. Eran noches en las que estábamos seis o siete personas en un departamento, charlando, tomando algo y riéndonos toda la noche. Luca me decía “Sos muy graciosen...” Después le preguntaban qué opinaba de Marcelo Moura y decía: “Es un puto”.

POR QUE TE PELASTE


Lila Riquelme La primera vez que vi a Luca pelado fue en un asado. Mucho vino. Muchísimo. En esa época yo no tomaba alcohol, pero Luca se agarraba unos pedos bárbaros. En un momento, ya a la noche, quedamos los tres, Ale, él y yo. Estábamos en la cocina de Timmy, Luca se miraba en el vidrio de una de las ventanas y decía: “Uh, yo no sé, la verdad es que quiero cambiar, me gustaría pelarme”. Con Ale nos miramos y pensamos: “Esta es la nuestra”. Lo sentamos y le dijimos: “Ah, bueno, nosotros te pelamos”. “¿En serio?”. “Sí”. Primero le cortamos el pelo que tenía atrás con la tijera. Luca estaba totalmente borracho. Ale y yo nos cagábamos de risa. Después le pusimos espuma de afeitar, le pasamos una máquina y se fue a dormir. Nosotros nos fuimos y a la mañana siguiente Luca no entendía qué había pasado, no sabía por qué estaba pelado, no se acordaba de nada... Nos hemos reído tanto con eso, Ale lloraba cuando lo vimos... Luca nos decía: “Ustedes dos, hijos de puta, lo que me hicieron....” “Vos nos dijiste que querías...” Llorábamos todos de la risa.




DEMASIADO TARDE


Alberto “Superman” Troglio Una vez tuvimos una reunión en la que Luca no estuvo. Nos juntamos para ver qué hacíamos, porque habíamos frenado todo para que se cure. Levantamos los shows para que él tuviera tiempo de internarse en Entre Ríos. Pero cuando llegó el momento de ir empezó con que no quería y ahí se desataron las peleas. En esa reunión había que decidir si nos hundíamos con el barco o nos tirábamos antes. Pero, ¿qué era tirarse antes del barco? ¿Echarlo a Luca o nos echamos nosotros mismos? ¿Disolvemos? Resolvimos que sería al pedo tomar cualquier decisión y así fue que seguimos hasta que el barco finalmente su hundió.
Timmy MacKern Yo admiraba de Luca la falta de conciencia, especialmente en un lugar como la Argentina, donde ya había pasado la cercanía de la muerte. El había sobrevivido, vino acá, donde nadie iba a juzgarlo y no importaba si seguía viviendo o no. Realmente vino en un momento en el que estábamos todos medio cagados, todo el país estaba igual, y Luca era un tipo al que no le importaba nada... Tenía una libertad tan grande que era admirable. Era un tipo sin nada de miedo en un lugar donde vivíamos asustados. Muy pocos se hubiesen atrevido a hacer lo que él hizo acá. De hecho no lo hizo nadie más.
Germán Daffunchio Estoy totalmente en paz con mi conciencia, porque las peleas fueron siempre para salvarlo. Una vez, cuando faltaba poco para que se muriera, me dijo: “¿Qué te pasa?”. Estábamos solos en una pieza. Le respondí: “Te estás muriendo, boludo. No entiendo. Mirá, Luca, tenés mina, tenés todo, mirá dónde llegamos, loco”. Me miró y me contestó: “Sí, tenés razón. Pero es demasiado tarde”.

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